Una niña iraquí herida tras el atentado suicida cerca de una escuela primaria
Al menos 12 iraquíes, en su mayoría escolares, resultaron muertos y más de 170 personas quedaron heridas este lunes en un atentado suicida perpetrado cerca de una escuela de primaria en Kirkuk, en el norte de Irak.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Más al sur, en Khalis (80 kilómetros al norte de Bagdad), fueron descubiertos los cuerpos de 21 chiitas ejecutados.
En Kirkuk (250 kilómetros al noreste de Bagdad), el atentado fue cometido por un kamikaze que hizo explotar un camión bomba contra un puesto policial cerca de una escuela de primaria en el barrio de mayoría kurda de Rahimawa.
Doce personas, entre ellas un bebé, ocho escolares y un policía, perdieron la vida en el ataque. La detonación, que ocasionó importantes pérdidas materiales, dejó 178 heridos, entre ellos numerosos escolares y habitantes del sector.
Varias ambulancias recorrieron el área del atentado, solicitando por medio de altavoces a los vecinos de la zona que se dirigieran al hospital local para donar sangre, afirmó el general de la policía Burhan Habib Taieb.
Además la explosión de un artefacto artesanal en el sur de Kirkuk lesionó a cinco policías. Capital regional de una zona rica en recursos e instalaciones petroleras, Kirkuk es una ciudad particularmente inestable en la que conviven sunitas, chiitas, kurdos y turcomanos.
En Morariya, cerca de Khalis, los 21 empleados secuestrados el domingo por la noche en la carretera que va de Bagdad a la provincia de Diyala fueron encontrados muertos este lunes. Sus cuerpos, que tenían impactos de bala y estaban maniatados, fueron hallados cerca de una presa en Morariya, localidad próxima a Khalis.
Las víctimas trabajaban en el mercado de Shorja, en Bagdad, y eran chiitas, confesión que es blanco de frecuentes ataques.
Otras seis personas, que no pertenecían a ese grupo de trabajadores, también fueron secuestradas en la misma acción, y siguen en paradero desconocido, informó a la AFP un responsable de la policía de Khalis.
En Khalis, cinco personas fallecieron y 23 resultaron lesionadas por la explosión de un artefacto artesanal en un mercado.
Otros cuatro individuos fallecieron en Irak, mientras que en Basora (550 kilómetros al sur de Bagdad) un soldado británico murió cerca del palacio de dicha ciudad.
Todos los ataques tuvieron lugar pese a un plan de seguridad de Estados Unidos puesto en marcha el pasado 14 de febrero.
Está previsto que 30.000 efectivos estadounidenses suplementarios se desplieguen hasta fines de junio para garantizar la seguridad en Bagdad, donde la violencia ha generado 16.000 muertos en 2006 según la ONU.
En Washington, un portavoz del departamento de Defensa dio a conocer que el Pentágono había decidido mantener los refuerzos enviados a Irak, al menos hasta fines de agosto.
En el plano judicial, la fiscalía del alto tribunal penal de Irak solicitó la pena de muerte para cinco de los seis acusados por la masacre de 180.000 kurdos en los años 1987-1988.
Dejá tu comentario