La prensa paraguaya reflejó el entusiasmo de la mayoría de la población por el resultado del domingo, que supone la primera alternancia de partidos en el poder de las últimas seis décadas.
Asunción (enviada especial) - Las encuestas anunciaban, pero la caída del oficialismo había sido anunciada tantas veces en vano que muchos no la creían posible. Así, la sorpresa fue la primera reacción al triunfo el domingo de Fernando Lugo, ex obispo novato en la política.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sorpresa doble: por la derrotadel Partido Colorado tras 61 años de hegemonía y por la tranquilidad con la cual este acontecimiento histórico fue vivido.
«Esto se parecía a lo del PRI en México», dijo el sociólogo y analista político Alejandro Vial. «La gente no podía concebir una derrota de ese partido, por eso es tan sorprendente la tranquilidad que hubo el domingo.»
Claro que la reacción también fue de alegría. «Se fueron los bandidos», festejó un chofer de taxi, escéptico hasta la víspera. ¿Y ahora? «Ahora veremos, pero se fueron los bandidos.»
Coincidió con este sentimiento el empresario, filósofo y columnista del diario «ABC» Rolando Niella. Unos días antes de las elecciones, sentía que debía optar «entre la decadencia (el Partido Colorado) y el caos (la Alianza Patriótica para el Cambio)».
Luego, exultante, dijo: «Antes que la continuidad de la decadencia prefiero el caos, porque del caos puede surgir el cambio. Esto es como el big bang».
Niella es propietario de la textil Martel, una de las pocas empresas grandes del Paraguay que pudo crecer sin el favor y a pesar del régimen de Alfredo Stroessner. Por eso festejó la caída de esta « dictadura», que primero fue «de un hombre y después de un partido», durante la cual toda la actividad económica se veía condicionada en su desarrollo por la corrupción y la inoperancia estatal. «No sólo cobraban coima por corruptos, sino por ignorantes, por no saber cómo funciona la economía».
Los analistas coincidieron en señalar que el coloradismo se mostró impotente para administrar un cambio, una modernización del Paraguay que estaba teniendo lugar bajo su administración pero a pesar suyo. «El proceso de adquisición de la capacidad de decidir de la gente fue más rápido que el de la capacidad de adaptación del oficialismo, que siguió funcionando como partidoautocrático», explicó Adolfo-Ferreiro, analista político y columnista del diario «Ultima Hora». «Y los opositores tuvieron que recurrir a un candidato que es la negación de la partidocracia paraguaya», agregó.
Cambios
Según Vial, «el Paraguay había cambiado demasiado estructuralmente, hubo una fuerte migración del campo a la ciudad, mucha mano de obra pasó del sector primario al de servicios, creció una periferia urbana y cierta marginalidad joven que votó a Lugo y también a Lino Oviedo».
El futuro es incierto, en parte por la misma novedad que representa Lugo. «Sólo lo conocemos como lo que hasta ahora fue, un obispo, un dirigente con carisma, capaz de aglutinar. No lo conocemos como estadista», dijo Ferreiro. Vial, por su parte, advirtió que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), principal soporte de la Alianza de Lugo, «tiene prácticas muy parecidas a las del coloradismo, como el clientelismo». Destacó como positivo el discurso inicial de Lugo, «inclusivo, cero revancha». Durante la campaña el religioso fue muy atacado, pero, agregó Vial, «él no tuvo ninguna bajeza». Como corresponde a un hombre de fe, hasta ahora, Lugo puso la otra mejilla. «No habrá caza de brujas», fue una de sus primeras declaraciones.
Más allá de su alegría, el empresario Niella mostró algunas inquietudes. «Lugo va a tener dificultades para mediar con los liberales y socialistas que integran su Alianza; y los socialistas que están con Lugo no son modernos, son anacrónicos.»
Tampoco tendrá mayoría parlamentaria. Según cifras provisionales, el Partido Colorado tendría unos 18 senadores; el PLRA, 14, a los que se sumarían uno del P-MAS y otro de Tekojoja (fuerzas de izquierda que integran la Alianza de Lugo); el Partido Unace de Oviedo, 8; el Partido Patria Querida, 3.
«Si los que perdieron apuestan a poner palos en la rueda, habrá ingobernabilidad», advirtió Vial, por lo que «hará falta buena voluntad, patriotismo por parte de todos, un mínimo de eficacia, capacidad de liderazgo».
«Veo difícil la futura gestión por el bajo desarrollo institucional en Paraguay. El Poder Judicial es una institución endeble, totalmente subordinada al poder político», dice Ferreiro. «Lugo debería limitarse a tres o cuatro grandes temas, lo más urgente: independencia de la Justicia, tema energético, educación y salud, etcétera», sugirió Vial. «No hay que imaginar cosas muy sofisticadas porque todo lo básico está por hacerse. Este es un país con un gran potencial pero muy pobre.»
Dejá tu comentario