Bangladesh aprobó este martes un polémico proyecto de 280 millones de dólares para convertir una isla desierta en un campamento temporario para unos 100.000 refugiados de la minoría musulmana rohingya llegados al país huyendo de la "limpieza étnica" en Myanmar, pese a advertencias de que el lugar es inhabitable.
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La aprobación del proyecto llegó días después de que Bangladesh firmara un acuerdo con Myanmar para la repatriación de rohingyas y en coincidencia con una gira por ambos países del papa Francisco, quien hoy manifestó indirectamente su solidaridad a los refugiados y que esta semana se reunirá con algunos de ellos.
"Estamos planeando reubicar a 100.000 personas en la isla una vez que el proyecto se complete", dijo el secretario de Planificación bangladesí, Ziaul Islam, tras una reunión presidida por la primera ministra, Sheikh Hasina, en la que se tomó la decisión de aprobar el proyecto, que ya había sido criticado la primera vez que se propuso, en 2015.
Está previsto que la habilitación de la isla de Bhashan Char, habitualmente asolada por inundaciones de la época monzónica y visitada por piratas, termine para junio de 2019, pero el Ejecutivo espera que esté lista antes de tiempo, en mayo, apuntó Islam.
"Se le ha asignado la tarea a la Armada de Bangladesh en un intento de acelerar el trabajo", detalló, citado por la agencia de noticias EFE.
También conocida como Thengar Char, la isla está situada en la bahía de Bengala, en el sur del país asiático, tiene unos 40 kilómetros cuadrados de extensión y emergió del mar hace aproximadamente una década.
La decisión de reubicar a rohingyas allí ha sido ampliamente criticada por organizaciones de derechos humanos y organismos de la ONU, que consideran sus condiciones poco apropiadas para las personas.
Más de 620.000 rohingyas llegaron a Bangladesh desde el 25 de agosto pasado huyendo de una operación de tierra arrasada lanzada el Ejército de Myanmar, la ex Birmania, contra poblaciones de esa minoría en el estado (provincia) costera de Rakhine.
Myanmar dice que la campaña obedeció a una ola de ataques de insurgentes rohingyas que dejó decenas de muertos, pero la ONU denunció que las acciones militares son parte de un plan sistemático y premeditado para expulsar a los rohingyas y evitar su regreso.
Este mes, Estados Unidos se sumó a la ONU y dijo que la campaña contra los rohingyas constituye "limpieza étnica".
Bangladesh, un país amenazado por los niveles del mar, cajoneó el año pasado planes para convertir la isla en un albergue para refugiados ante advertencias de que podía quedar completamente inundada.
Pero el proyecto fue desempolvado en agosto pasado luego del aluvión sin precedentes de rohingyas al distrito sureño de Cox Bazar, que desbordó la capacidad de acogida de una zona fronteriza con recursos limitados.
En Septiembre pasado, el gobierno de Myanmar llamó a la comunidad internacional a ayudar a transportar a los rohingyas a la isla.
Pero líderes de la perseguida minoría musulmana se mantienen contrarios a la idea, y la ONU ya alertó días atrás que cualquier intento de reubicación forzosa será "muy complejo y controvertido".
Los rohingyas enfrentan desde hace años la discriminación en Mynamar, un país de mayoría budista.
Aunque habitan en Rakhine desde hace varias generaciones, Myanmar los considera inmigrantes bangladesíes -incluso no reconoce que formen una etnia llamada 'rohingya'- y en 1992 les quitó la nacionalidad.
El papa Francisco llegará este jueves a Bangladesh, donde tiene previsto reunirse con algunos refugiados rohingyas.
Hoy, en Myanmar, Francisco siguió los consejos de no referirse por su nombre a los rohingya durante su discurso central de su visita, ante las autoridades birmanas.
Sin embargo, bajo la mirada de la líder del país, la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, pidió el respeto hacia cada grupo étnico que "sienten el país como un hogar".
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