Basora (Reuters, AFP, EFE) - Luego de diecisiete días de intensos combates y veinticuatro horas después de haber entrado por primera vez en el centro de la ciudad, las tropas británicas pudieron finalmente doblegar por completo la resistencia iraquí en Basora, que quedó bajo el control del ejército de Gran Bretaña. Las autoridades de la coalición ya pusieron en marcha el proyecto de reconstrucción del gobierno de la ciudad, la segunda más importante de Irak, que estaría encabezado por un jeque de la zona.
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«Basora ya es una ciudad liberada», afirmó ayer el vocero de las fuerzas británicas, Chris Vernon, en una conferencia de prensa en el cuartel general de las tropas del Reino Unido en Irak. «Desde el punto de vista táctico, hemos ganado la guerra. No quedan focos de resistencia significativos en Basora», dijo Vernon.
Alrededor de 3.000 Royal Marines ocuparon la mayor parte de la ciudad, luego de reducir una feroz resistencia por parte de miembros que permanecían leales al régimen de Saddam Hussein. Con la ciudad bajo su entero control, ahora uno de los objetivos primordiales para el ejército británico es organizar el nuevo gobierno y las fuerzas de seguridad, para poner un freno a la ola de saqueos que se registra en Basora desde la huida de las tropas iraquíes. Ayer, numerosos ciudadanos continuaron saqueando instituciones, hoteles y casas privadas ante la impertérrita mirada de las fuerzas de la coalición, que por miedo a que se generen tumultos y enfrentamientos no hicieron nada para impedir que los lugareños siguieran desvalijando la localidad.
• Diálogo
En este sentido, Vernon aseguró que las fuerzas británicas están dialogando con un líder local iraquí, que se propuso como candidato, en la provincia de Basora, para crear un comité encargado de preparar la futura administración civil en esa zona. «Un jeque se acercó a nosotros el lunes y se propuso para dirigir los asuntos civiles en toda la provincia de Basora», dijo Vernon, que se negó a revelar la identidad del iraquí, pero afirmó que se trata del líder de una de las principales tribus en la zona. «Es alguien de confianza y con credibilidad entre la población», agregó Vernon.
Ayer, una bandera británica con la mención «42ª Compañía Royal Marines» daba la bienvenida al palacio presidencial de Basora, un lugar digno de cuento de las mil y una noches, situado en medio de la pobreza absoluta y la guerra. «Le he escrito a mi novia esta mañana para decirle que he dormido en el cuarto que normalmente pertenecería a Saddam Hussein. Después de tantas semanas en el desierto, no me acostumbro a tanto lujo, es increíble», dijo Darren Williamson, uno de los más de 600 marines británicos que habitan el lugar.
Poco antes, una patrulla inglesa encontró un amplio arsenal distribuido en varios almacenes de Basora, incluidos misiles guiados por láser, millones de municiones, miles de rifles y ametralladoras, cientos de morteros y numerosos tubos lanzagranadas.
El lunes, Basora vivió su primera noche tranquila en más de dos semanas, mientras los primeros camiones de ayuda humanitaria con agua, azúcar, harina, té y arroz llegaban a la ciudad. El número de víctimas sigue siendo por ahora un misterio, y el de heridos supera el millar, según el cirujano Muayad Jumah, que trabaja en el Saddam Teaching Hospital, el mayor de la ciudad.
El comando británico aseguró que durante el asalto a Basora participaron noventa tanques Challenger II junto a más de 75 vehículos de combate Warrior que transportaron a más de 3.000 soldados. Según estas fuentes, la mayoría de los soldados iraquíes luchó hasta la muerte, y el número de bajas se estima entre 200 y 300, sin distinguir entre civiles y militares. Entre las bajas del lado iraquí hay un contingente de guerrilleros de terceros países.
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