Las fuerzas británicas disparan sobre posiciones iraquíes en las afueras de la ciudad de Bassora, en el sur de Irak.
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Ante la férrea resistencia iraquí, las fuerzas británicas pretenden asumir el control de la ciudad, pero sin combatir calle por calle. El general de brigada británico
Ayer, por primera vez, tanques británicos ingresaron en el centro de la ciudad, donde derribaron dos estatuas de
Bassora, de un millón y medio de habitantes, en su mayoría chiítas, está sometida a un feroz asedio por las fuerzas angloestadounidenses desde el inicio de las hostilidades terrestres.
Los tanques ingleses controlan las rutas en torno de la ciudad, pero no se animan a ingresar en el centro, pera evitar una batalla «casa por casa y calle por calle», como han prometido los fedayines y la Guardia Republicana de Saddam.
Los hombres de Saddam Hussein, a su vez, todavía controlan el tanque cisterna de la ciudad que se nutre del río Eufrates y hacia donde diariamente centenas de personas acuden con sus recipientes, algunos de metal oxidado, a buscar agua, antes de regresar presurosos a sus casas.
Los habitantes de Bassora lejos están de agradecer «la ayuda» de los soldados occidentales. «Los bombardeos han destruido los tendidos eléctricos, no a Saddam», dijo un joven entrevistado por Al Jazeera.
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