Washington - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, retirará todas las tropas de Afganistán antes del próximo 11 de septiembre, cuando se cumplen 20 años de los atentados de 2001, acabando así con la guerra más larga en la que haya participado ese país a pesar de los crecientes temores un retorno de los talibanes al poder.
La retirada será cinco meses después de lo previsto en el acuerdo alcanzado por su predecesor, Donald Trump, con los talibanes para la salida de las tropas.
Biden, que realizó el anuncio ayer, llegó a la conclusión de que Estados Unidos puede completar el proceso antes del 11 de septiembre.
El presidente demócrata había considerado anteriormente la opción de mantener una fuerza residual en Afganistán para atacar a Al Qaeda, responder a posibles amenazas del Estado Islámico o, como ya hicieron otros presidentes, supeditar la retirada a los progresos en el terreno y a lentas conversaciones de paz. Al final, decidió ordenar una retirada completa y dejar apenas personal limitado para custodiar las instalaciones estadounidenses, incluyendo la imponente embajada en Kabul.
Biden “fue consistente en su visión de que no hay una solución militar para Afganistán, que hemos estado allí durante demasiado tiempo”, indicó ayer la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.
Para los afganos, sin embargo, la lucha continuará. Según la inteligencia estadounidense, el asediado gobierno afgano “tendrá dificultades” para controlar a los talibanes tras el retiro occidental.
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