La pulseada entre el gobierno británico y la BBC sobre la guerra en Irak terminó ayer con un Tony Blair fortalecido y con la cadena televisiva humillada. Una investigación independiente determinó que las autoridades no «inflaron» la acechanza que suponía el supuesto arsenal de destrucción masiva del régimen de Bagdad. Paralelamente, la exculpó en la polémica por el manejo periodístico de las críticas hechas al gobierno por el científico David Kelly, quien se suicidó tras ser identificado como fuente de la BBC. La cadena debió ayer disculparse, y su director renunció.
Tony Blair logró salir indemne del escándalo que provocó en el Reino Unido el suicidio de un científico que había cuestionado el énfasis del gobierno en el peligro militar que suponía el régimen de Saddam Hussein.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Visiblemente aliviado, Blair obtuvo una disculpa de la cadena pública de TV por haberlo acusado durante meses de «inflar» la amenaza de las supuestas armas de destrucción masiva en Irak para justificar la guerra, alegación que causó su peor crisis en seis años de gobierno pero que el juez Hutton consideró ayer «infundada».
Dejá tu comentario