Londres (ANSA, Reuters, AFP, ASN) - El primer ministro británico, Tony Blair, convocó ayer a elecciones generales para el 5 de mayo, tras meses de especulaciones sobre la fecha de la contienda electoral, que se presenta ahora como la más reñida de los últimos años.
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Blair hizo el anuncio tras reunirse ayer a la mañana con la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, en Londres, a quien le pidió que disolviera el Parlamento para dar comienzo oficial a la campaña electoral.
«Acabo de estar en el Palacio de Buckingham para pedirle a la reina que disuelva el Parlamento y ella lo ha aceptado. Habrá elecciones el 5 de mayo», declaró Blair frente a la prensa que lo esperaba frente a Downing Street, su residencia oficial. Además, aclaró que el laborismo «tiene una misión especial» para obtener un tercer mandato en el gobierno, tras las victorias de 1997 y 2001.
«Estas elecciones presentan una gran chance. Hay mucho por jugar, pero el pueblo británico es el que manda y será el que decidirá», expresó Blair, que tenía previsto convocar las elecciones el lunes pero retrasó el anuncio 24 horas como expresión de respeto por la muerte del papa Juan Pablo II, ocurrida el sábado.
El primer ministro subrayó que si gana las elecciones seguirá políticas para mantener la estabilidad económica y continuará invirtiendo en los servicios públicos, aunque no hizo comentarios sobre el futuro de las tropas que participan de la ocupación de Irak, una de sus decisiones más cuestionadas. Poco después, partió en helicóptero a Weymouth, en Dorset, para intentar convencer a electores desilusionados con su gobierno y su partido.
«Hemos hecho progresos; nuestra economía es fuerte, los tipos de interés son bajos, el desempleo es escaso, la inflación es baja y tenemos inversiones en nuestros servicios públicos» pero, «aunque la economía es fuerte, quedan todavía cosas por hacer», dijo. En los sondeos, Blair parte como favorito pero se anticipa un resultado más apretado de lo previsto para el Partido Laborista.
Una vez que Blair confirmó que los comicios serán dentro de un mes, los partidos británicos dieron por iniciada la campaña, que augura una lucha encarnizada, pues los conservadores parecen haber recortado distancia en los últimos meses.
• Diferencia
Varios sondeos de opinión publicados ayer por «The Times», «The Guardian» y «The Independent» señalan que la diferencia entre laboristas y «tories» se ha reducido a apenas tres puntos, mientras una encuesta del «Financial Times» da incluso la victoria a los conservadores de Michael Howard.
Sin un líder de su carisma enfrente, el principal enemigo de Blair, que lleva en el poder desde 1997, es la apatía de los electores y un posible voto de castigo de los tradicionales votantes laboristas por el malestar ciudadano contra la guerra de Irak.
Quizá por ello, el primer mitin propiamente dicho del jefe del gobierno del Reino Unido fue para decir ayer que «aún hay mucho por hacer» y destacar el progreso económico del Reino Unido, olvidando asuntos espinosos como las cuestiones de política exterior.
El ataque de los conservadores, primer partido de la oposición, va a ir dirigido, sin miramientos, a que el «premier» no es digno de confianza.
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