El Gobierno de Bolivia admitió hoy que al menos un 20 por ciento de los cultivos de coca permitidos por un convenio en la zona central del Chapare, a cuya existencia se opone Estados Unidos, tiene como destino final el narcotráfico.
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El viceministro de la Defensa Social, Felipe Cáceres, encargado de la lucha antidroga, dijo que casi el "75 por ciento u 80 por ciento de toda la producción del 'cato' de coca va al mercado legal", y el resto es usado por el narcotráfico.
Las parcelas denominadas "catos" de coca suman cerca de 3.200 hectáreas en el Chapare, que Washington pidió eliminar a Bolivia, porque están al margen de las 12.000 hectáreas permitidas por la legislación antidroga en el país.
Cada "cato" tiene una superficie de 1.600 metros cuadrados y su cultivo fue autorizado en el 2004 por el ex presidente Carlos Mesa en negociaciones con los cocaleros, como una forma de llevar la paz a esa conflictiva región.
La planta de coca, típica de la región andina sudamericana, tiene en Bolivia usos culturales y medicinales, pero también es la materia prima para la fabricación de cocaína.
En una entrevista con el diario "La Razón", Cáceres aseguró que el mercado legal recibe entre el 50 y el 60 por ciento de la hoja de esas plantaciones, aunque el funcionario insistió hoy en que en realidad el porcentaje es de entre el 75 y el 80 por ciento.
"Lamentablemente el narcotráfico muchas veces es como un pulpo que tiene varias cabezas y, por la pobreza reinante en el país, penetra a diferentes estratos sociales", dijo el viceministro al señalar que el restante 20 por ciento de la coca es comprado por los traficantes.
La admisión de Cáceres se produce dos días después de que el presidente Evo Morales calificara de "intromisión" en asuntos internos la petición de Estados Unidos de erradicar esas 3.200 hectáreas y anunciara su decisión de defender la hoja con movilizaciones.
"Cato de coca o muerte. Aquí vamos a defender (la planta) juntos, unidos, organizados, movilizados frente a estos intereses que quieren imponer como siempre desde Estados Unidos", dijo Morales en su discurso, el sábado pasado en el Chapare.
Morales dijo ese día que el presidente estadounidense, George W. Bush, envío al Congreso de su país una nota en la que señalaba que los cultivos conocidos como "catos" no pueden existir y fijaba un término de seis meses para cambiar las reglas al respecto.
El Gobierno boliviano defiende la existencia del 'cato' como parte de una estrategia de control sobre los cultivos y de lucha contra el narcotráfico.
Morales, además, ha pedido a los cocaleros pagar un impuesto por sus cultivos para obtener reconocimiento legal y que nadie se oponga a ellos.
En el acto del sábado, Morales estuvo acompañado por el embajador de Venezuela en La Paz, Julio Montes, quien ratificó la ayuda de su gobierno a Bolivia para industrializar la coca del Chapare, en diversos productos.
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