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En un encuentro con la prensa extranjera, Rico, que dimitió al cargo para trabajar junto al secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, consideró el tema marítimo como "el punto neurálgico" de las relaciones entre su país y Chile.
Bolivia y Chile mantienen sus relaciones diplomáticas interrumpidas desde 1978, cuando fracasaron negociaciones destinadas a dar una salida al mar a Bolivia, que perdió sus costas en el Pacífico en una guerra contra Chile en el siglo XIX.
Según el cónsul, aunque en los últimos meses la agenda bilateral "ha tenido un avance de un 85 por ciento", en el restante 15 por ciento "se encuentra el punto neurálgico", que es el tema de una salida boliviana al Pacífico.
“o tengo dudas que más temprano que tarde, Bolivia y Chile llegarán a un entendimiento", subrayó el saliente cónsul, que el próximo martes asumirá en la OEA como Director de Asuntos Políticos en Prevención y Solución de Conflictos.
Rico se manifestó esperanzado de que los nuevos gobiernos que asuman el próximo año (en ambos países habrá elecciones a final de año), Chile y Bolivia lleguen por fin a un entendimiento en el problema marítimo.
Aclaró que la reintegración marítima es una política de Estado que existe en Bolivia desde hace muchos años. "Diría que es la prioridad A-1 de la política exterior boliviana", remarcó.
Aseguró que el reencuentro entre Chile y Bolivia no va a ser posible si este tema (el marítimo) no se soluciona.
"Hay un sentido de amputación y mutilación que está en el inconsciente del pueblo boliviano, respecto de esta materia", enfatizó el diplomático.
"Sin embargo, dijo, pese a todos los inconveniente por los que hayan pasado ambos países, yo tengo la esperanza de llegar a un acuerdo. Ya que se han dado pasos importantes para ese propósito", aseguró Rico.
A una consulta, el diplomático señaló que una de las soluciones al encierro marítimo de Bolivia, es el corredor que Chile ofreció en 1975.
Ese año, los entonces dictadores de Chile, Augusto Pinochet, y de Bolivia, Hugo Banzer, protagonizaron el "Abrazo de Charaña", que abrió paso a unas negociaciones en las que Chile ofreció a su vecino un corredor hacia el Pacífico junto a la frontera con Perú.
Las conversaciones fracasaron porque, según el tratado de paz de 1929 entre Chile y Perú, el gobierno chileno no puede disponer de territorios que antiguamente fueron peruanos sin la venia del de Lima, que en este caso se opuso.
Bolivia y Perú libraron aliados una guerra contra Chile entre 1879 y 1883, en la que el primero de los países perdió el acceso al mar y el segundo el territorio de Arica y Tarapacá.
Rico reconoció hoy que Perú tiene que ser parte de la solución marítima y no parte del problema.
"Debemos ser capaces de generar un escenario de negociación donde el Perú sea parte de la solución y por lo tanto sea un escenario de negociación donde los tres países ganen", añadió el diplomático.
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