La Paz (AFP, ANSA) - La tensión social en Bolivia volvió a agravarse ayer, luego de que la policía y el ejército mataran a entre dos y tres indígenas aymaras, según las fuentes, durante un enfrentamiento en el marco de las masivas protestas que se están llevando a cabo en el país contra un proyecto de exportación de gas a Chile impulsado por el gobierno del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
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El ministro de gobierno (Interior), Yerko Kukoc, dijo que «ante la evolución de los conflictos, no se descarta un estado de sitio, pero eso aún no se ha pensado».
El minero José Atahuichi, de 59 años, y el estudiante Ramiro Vargas, de 22, murieron en enfrentamientos en una región del altiplano andino cercana a La Paz que además arrojaron un saldo de al menos diez heridos, según diversas fuentes.
Pero el diputado del Movimiento al Socialismo (MAS), principal partido opositor de Bolivia, Gustavo Torrico, dijo que los indígenas muertos eran tres. Desde hace doce días el gobierno de Sánchez de Lozada sufre un acoso de protestas convocadas incialmente por los sindicatos y que luego fueron apoyadas por estudiantes, cocaleros, mineros, docentes y diversas organizaciones sociales.
•Paro indefinido
Los choques de ayer se registraron en el marco de un paro indefinido convocado por organizaciones cívicas y vecinales en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, la cuarta más poblada y una de las más deprimidas del país, a cuya jurisdicción territorial pertenece Ventilla, donde ocurrieron los incidentes. La ministra de Participación Popular, Mirtha Quevedo, explicó que la operación policial militar intentó frenar la marcha de mineros del yacimiento de Huanuni.
Mientras tanto, un cacerolazo aglutinó a un millar de mujeres que se movilizaron por las calles de La Paz en oposición a la venta de gas. La manifestación volvió a colapsar el centro capitalino, foco de las protestas hace dos semanas, al igual que otras ciudades del interior del país. Por primera vez desde el inicio del conflicto, la ciudad de Santa Cruz (este) fue escenario de una caminata de protesta desde la localidad de Montero (100 km al norte) también en oposición a la exportación del hidrocarburo. Los sindicatos de Santa Cruz, que exigen la industrialización del gas, destacaron además su adhesión a la iniciativa de «refundar el país» con autonomía regional.
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