Bolsonaro prepara una reforma ministerial para restarle poder a Moro, su posible competidor

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Está en juego nada menos que el control de la Policía Federal de Brasil, un eslabón clave en las investigaciones de corrupción. El exjuez es mencionado como presidenciable en 2022.

Brasilia - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, admitió ayer por primera vez que estudia la creación de un Ministerio de Seguridad, posibilidad que implicaría quitarle poderes a su ministro de Justicia, el exjuez Sergio Moro, muy popular entre los sectores medios y que podría desafiarlo en las elecciones de 2022.

“Si creamos un ministerio de Seguridad, Moro se quedará con el de Justicia. Existe una demanda de los secretarios de Seguridad de los estados y de las policías para volver a tener un ministerio específico, aunque claro que a Moro no le va a gustar”, dijo el excapitán del Ejército a los periodistas en la puerta del Palacio de la Alvorada.

Bolsonaro apunta a reducir el poder de Moro, ministro de Justicia y Seguridad Púbica, en el Gobierno, sobre todo porque el grupo que defiende a la operación Lava Jato contra la corrupción está chocando con algunos aliados de la alianza de extrema derecha en el poder.

“Los amigos policiales del presidente y una parte relevante de la corporación policial quieren recuperar el ministerio. Los más bolsonaristas y parte de la familia del mandatario también encuentran conveniente recrear la cartera para minimizar a Moro en términos políticos y quizás electorales. Incluso imaginan hacerse cargo de las funciones policiales y quieren acciones más espectaculares en materia seguridad ”, explicó el periodista.

Por otro lado, antes de partir hacia la India en visita oficial, Bolsonaro dejó abierta la posibilidad de realizar cambios en el gabinete, sobre todo debido al shock político que causó el viernes de la semana pasada la expulsión de Roberto Alvim, el secretario de Cultura que reivindicó al nazismo citando frases sobre las artes del ministro de Propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels.

En la posibilidad de crear una cartera federal de Seguridad está juego nada menos que el control de la Policía Federal, que actualmente está alineada con Moro porque este puso en su comando a todos los comisarios que colaboraron con él en Curitiba cuando era magistrado.

Moro, responsable de la primera condena a Luiz Inácio Lula da Silva, la que terminó por quitarlo de la carrera electoral en 2018, negó el lunes que piense en ser candidato presidencial en 2022, pero no descartó posicionarse como un posible miembro del Supremo Tribunal Federal debido a que este año se abrirá un asiento allí.

Sin embargo, la posibilidad de su postulación sigue firme en las especulaciones de los analistas debido a que las encuestas le otorgan al exjuez una mejor imagen que al presidente, lo que lo hace hoy más competitivo para liderar a la extrema derecha.

Moro acaba de desautorizar una ley promulgada por Bolsonaro y tejida en el Congreso por todas las principales fuerzas políticas, tanto oficialistas como opositoras, que es la creación de la figura del juez de garantías, hecha para contrarrestar las decisiones monocráticas de los magistrados de primera instancia.

Esta es la principal consecuencia de los abusos atribuidos a Moro en el ejercicio de la magistratura para arrancar delaciones premiadas en la operación Lava Jato.

Aliado a Moro y a los fiscales de Curitiba, el juez del Supremo Tribunal Federal Luis Fux anuló por tiempo indeterminado la implementación de los juzgados de garantías.

Fux pasó así por encima del presidente del Supremo, Antonio Dias Toffoli, quien había acordado con el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, no poner obstáculos al surgimiento de esa figura judicial.

La lectura de esta situación que le pone reparos al ala punitivista que brilla en la operación Lava Jato es que Moro traicionó a Bolsonaro y Fux, a Toffoli, tal como lo dijo Rodrigo Maia, un protagonista crucial de la política brasileña en asuntos espinosos y que suele marcar diferencias con el presidente.

“Brasil es un país interesante: el vicepresidente del Supremo falla en contra del presidente del Supremo y el ministro de Justicia elogia el fallo que es contrario a su jefe, el presidente de la República”, afirmó Maia.

La aplicación de los juzgados de garantías quedó por el momento cajoneada en el alto tribunal y por eso el Gobierno analiza una serie de cambios ministeriales para no dejar escapar a los grupos internos que pugnan por más cargos, sobre todo porque en octubre habrá elecciones municipales.

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