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Los fiscales y el gobierno federal señalan que cerca de 30% de los recursos que el gobierno central envía a los 5.561 municipios del país es desviado, según la versión periodística. Esto equivale a decir que las alcaldías brasileñas desvían anualmente cerca de 60.000 millones de reales (20.400 millones de dólares) de fondos públicos. Las irregularidades
Entre las irregularidades descubiertas por los fiscales este año destacan casos como el del alcalde de una ciudad del estado de Bahía que
La gravedad de la situación llevó a la Contraloría a solicitar apoyo de otros órganos de fiscalización, entre ellos la Procuraduría, para extender su trabajo al mayor número posible de municipios.
En octubre del año que viene se realizarán elecciones políticamente cruciales en los municipios brasileños, entre ellos en la poderosa ciudad de San Pablo (hoy en manos del Partido de los Trabajadores de Lula), que controla el tercer mayor presupuesto de Brasil, sólo detrás de la Unión y del estado homónimo.
«Vamos a darnos las manos y a mostrarles a Brasil y al mundo que es posible construir una democracia decente», afirmó el contralor general de Brasil, Waldir Pires, en declaraciones a «O Globo».