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Los números rojos del sistema son elocuentes: el déficit de las cajas previsionales pasó de 19.500 millones de reales -5.400 millones de dólares al cambio actual- en 1995 a casi 19.500 millones de dólares el año pasado, 9% del PBI. Según se calcula, el perjuicio acumulado al sistema en la última década superó los 97.000 millones de dólares, todo
Un listado breve de las situaciones a las que ha dado lugar el inequitativo sistema brasileño en ciertas categorías mueve al asombro:
• Los empleados públicos no tienen edad mínima para jubilarse.
• Reciben al pasar al sector pasivo 100% de su último salario.
• Las jubilaciones no tienen topes y pueden acumular varias jubilaciones si han pasado por diferentes funciones en sus carreras.
• Mientras la jubilación promedio para trabajadores del sector privado alcanza a 96 dólares, la de los trabajadores del Poder Judicial -por ejemplo- supera los 1.850 dólares.
• Brasil es el único país del mundo en el que los jubilados del sector público llegan a ganar más que cuando estaban en actividad.
• Apenas 3 millones de jubilados del sector público capturan 50% de las erogaciones del sistema. Los 20 millones de jubilados del sector privado se quedan con el resto.
Los especialistas explican que hasta la década del '60 había siete trabajadores en actividad por cada jubilado, mientras que en la actualidad la proporción es menor a dos a uno. Según «Veja», lo único que frena la adopción de un sistema de capitalización a la chilena o la argentina es la dificultad de financiar el agujero que se dará durante el período de transición. Fuentes legislativas del oficialismo consultadas por este diario dejaron abierta la puerta a la creación de cuentas de capitalización sólo para los niveles salariales más elevados.
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