El primer ministro británico, Gordon Brown, habló por primera vez de forma abierta sobre una salida del cargo: "Para ser honesto, podría dejar todo esto mañana", dijo en una entrevista que publica hoy el diario "The Guardian".
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"No me interesa lo que acompaña al poder y no me importaría si nunca más volviera a estos lugares, Downing Street o Chequers", dijo en referencia a la sede del gobierno británico y su casa de campo, respectivamemente.
"Sería en realidad bueno para mis hijos", afirmó, añadiendo que después de ejercer la jefatura del gobierno británico podría imaginarse iniciar una actividad como profesor.
Al mismo tiempo, reconoció abiertamente lo mucho que le hirieron las críticas vertidas últimamente y aseguró que las últimas semanas fueron el peor momento de su carrera política.
"No soy tan buen transmisor de informaciones o comunicador como me gustaría", reconoció también, pese a destacar que su Partido Laboristo sí podría ganar las próximas elecciones parlamentarias bajo su dirección.
Hace un par de semanas, Brown evitó por poco que sus propios compañeros de partido lo forzaran a abandonar el poder, después de la dimisión de una serie de miembros del gabinete (ministros y secretarios de Estado), desencadenada por un escándalo por las dietas cobradas por funcionarios públicos, unos resultados electorales históricamente malos en los comicios europeos y luchas de poder internas.
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