Brown, sucesor y artífice de un histórico auge económico
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Viejo
compañero
de ruta de
Tony Blair,
escocés
Gordon
Brown se
perfila como
nuevo primer
ministro de
Gran
Bretaña. Es
un férreo
defensor del
libre mercado
y de la
«relación
especial»
con EE.UU.
Por eso, y aunque Blair se había comprometido a cumplir el tercer mandato para el que fue electo, Brown se mudará dentro de unas semanas al número 10 de Downing Street.
Pero las cosas no se le presentan fáciles a Brown, que dirige el Ministerio de Finanzas desde 1997 y que es elogiado casi unánimemente por el fuerte desempeño económico del país, que ha conocido el más largo período ininterrumpido de crecimiento económico de los últimos dos siglos.
Este austero escocés, hijo de un ministro protestante, asumirá las riendas de Gran Bretaña en momentos en que la popularidad del laborismo está en su nivel más bajo en un cuarto de siglo, como se comprobó en las elecciones locales de la semana pasada en el Reino Unido.
En Escocia, los independentistas ganaron las elecciones, mientras en Inglaterra y Gales los conservadores confirmaron su delantera.
Además, la falta de carisma de Brown es fuente de constantes comentarios y bromas, aunque todos lo consideran un intelectual brillante.
Cuando tenía apenas 21 años fue rector de la Universidad de Edimburgo, cargo que mantuvo hasta 1975. Luego fue profesor universitario y desde 1983 se consagró por entero a la política, ingresando a la Cámara de los Comunes como diputado y efectuando una carrera vertiginosa dentro del laborismo.
Liberal en el plano económico, su decisión de proclamar la autonomía del Banco de Inglaterra, que empezó a decidir las tasas de interés sin ninguna interferencia del gobierno -lo que dio confianza a los inversionistas-, es una de las más aplaudidas de la década Blair.
Entre sus logros está también la tasa de inflación, que es la más moderada en 30 años, mientras las tasas de interés son las más bajas en 35 años y el desempleo es el más bajo de los últimos 30 años.
Y aunque se cuidó siempre de no aumentar los impuestos sobre las ganancias, Brown también combatió las desigualdades sociales, invirtiendo masivamente en los servicios públicos (salud, educación).
Logró así reconciliar el viejo y el nuevo laborismo.
Los analistas políticos prevénque, tras asumir la batuta del Reino Unido, Brown continuará aplicando esas políticas, y que tampoco habrá grandes cambios respecto de la política exterior de Tony Blair, con quien la diferencia es más de forma que de fondo.
Por ejemplo, aunque la intervención en Irak fue decidida por Tony Blair, Brown la apoyó y sigue respaldando ese involucramiento en el país árabe, que es rechazado por una mayoría de británicos.
Brown -un euroescéptico, que ha mantenido a los británicos fuera de la zona euro-ha también llamado a continuar la guerra contra el terrorismo, asegurando que Londres continuará priorizando la relación con Washington.
«Para Brown, el gran interrogante es quién será el próximo jefe de la Casa Blanca y cómo evolucionará su relación con él», señaló Paul Williams, autor del libro «La política extranjera británica del New Labour, 1997-2005».




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