En el podio, el presidente fue presentado por el jefe del Pentágono, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. En su discurso, el jefe de la Casa Blanca dijo que Estados Unidos no olvidará nunca a sus caídos, especialmente a los de la Segunda Guerra Mundial y a los que murieron y aún mueren diariamente en Irak y en Afganistán.
Pero ese sacrificio, manifestó, permitió derrocar a "dos regímenes tiránicos" y hacer a Estados Unidos "más seguro". En todo el país se desarrollan hoy manifestaciones conmemorativas y en la parada de Washington estuvo presente uno de los últimos soldados norteamericanos sobrevivientes de la Primera Guerra Mundial, Lloyd Brown, que cuando se enroló, en 1918, tenía 16 años.
Brown tiene hoy 103 años y es uno de los 30 veteranos norteamericanos vivos de la Primera Guerra.
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