«No encontré nada que indicara que fuera algo serio», dijo Tubb. Los resultados de los exámenes fueron normales y no se le recetó ningún medicamento como resultado del episodio.
Los médicos corroboraron por la mañana que su presión sanguínea es «buena». Durante la jornada habló telefónicamente con el príncipe heredero Abdullah, de Arabia Saudita, y le agradeció «su amistad y cooperación para llevar la paz a Medio Oriente».
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