Durante su tercera visita en nueve días a la zona devastada en los estados sureños de Luisiana, Misisipi y Alabama, el mandatario mantendrá reuniones con autoridades federales, estatales y locales a cargo de la asistencia a las víctimas y la recuperación de cadáveres.
Esta nueva visita de Bush se produce en medio de críticas por la tardanza en la asistencia a los miles de damnificados.
Al menos medio millón de desplazados están siendo atendidos en refugios provisionales, principalmente en el estado de Texas.
Varios miles serán trasladados a otros estados, a los que el Gobierno federal asignará fondos tras declararlos en emergencia para que puedan dar ayuda a los damnificados de la zona de la catástrofe.
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