Una sorpresiva huelga decretada por el sindicato de conductores de autobuses, en reclamo por el atraso en el pago de los salarios de febrero, dejó hoy sin transporte a más de un millón de personas en San Pablo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La huelga se produjo entre las cuatro y las seis de la mañana, cuando cientos de miles de personas que viven en el populoso cinturón industrial de San Pablo utilizan el transporte público para dirigirse a la ciudad.
Poco después de esa hora, los servicios comenzaron a reanudarse, pero con muchas dificultades, ya que filas de varias cuadras de extensión se habían formado frente a las terminales de las empresas de autobuses.
Según la secretaría de Transportes de San Pablo, la protesta fue estimulada por las empresas que poseen la concesión del servicio, que reclaman nuevas condiciones en los contratos y se quejan de atrasos en pagos de parte del gobierno comunal.
El secretario de Transportes, Frederico Bussinger, dijo hoy que el gobierno no va a ceder a lo que consideró un "chantaje".
"Ellos (los consorcios que explotan el servicio de buses público) firmaron los contratos porque quisieron, y deben respetarlos. Deben prestar el servicio a la población, y así se les exigirá. Los pagos están rigurosamente al día", dijo.
"Estas empresas están acostumbradas a hacer este tipo de chantaje", agregó.
Al menos cinco millones de personas utilizan diariamente el servicio de transporte público de buses en San Pablo, la metrópolis en la que viven casi 20 millones de personas entre la ciudad y sus barrios periféricos.
Dejá tu comentario