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14 de enero 2004 - 00:00

Capturaron a dos miembros de Brigadas Rojas italianas

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Rita Algranati y Maurizio Falessi fueron detenidos en la noche del martes en el aeropuerto de El Cairo durante una operación policial llevada a cabo por los investigadores italianos y la policía egipcia.

El ministro italiano del Interior, Giuseppe Pisanu, dijo estar satisfecho porque los arrestos de ambos brigadistas representan "una victoria del Estado democrático".

En el momento de la captura, Algranati y Falessi llevaban documentos falsos y no opusieron resistencia. Ninguno de ellos se declaró preso político.

Algranati, de 46 años, condenada en ausencia a cadena perpetua en el proceso Moro, es considerada una figura histórica de primera línea de las BR y estuvo casada con otro brigadista, Alessandro Casimirri, de 50 años, que vive actualmente refugiado en Nicaragua en 1983.

La mujer está acusada también de otros asesinatos políticos, como el del juez Riccardo Palma (1978), del consejero provincial Italo Schettini (1979) y del general Antonio Variso (1979).

Casimirri fue uno de los secuestradores de Moro y ahora es el único brigadista que nunca fue detenido por ese caso.

Casimirri se refugió en Nicaragua tras permanecer en Libia y Cuba, y en 1988 obtuvo la ciudadanía nicaragüense gracias a la ayuda del sandinismo y a la boda que contrajo con una joven de ese país en 1986, bajo el falso nombre de Guido Di Giambattista.

Por su parte, Falessi formó parte de diversos grupos guerrilleros, entre ellos el Movimiento Político Resistencia Ofensiva (MPRO), considerado uno de los antecesores de las BR, y está acusado de pertenencia a la banda armada.

Las investigaciones de la policía italiana comenzaron hace unos meses con interceptaciones telefónicas y seguimientos.

Ambos "brigadistas" -que, según parece, habían vivido en estos años en Argelia- fueron localizados en Egipto y desde entonces los investigadores los controlaron constantemente.

Cuando se tuvo la sensación de que iban a desplazarse a otro lugar, los investigadores pidieron la colaboración de la policía fronteriza egipcia, que detuvo a ambos en el aeropuerto.

El ministro Pisanu felicitó al jefe de la Policía italiana, Gianni de Gennaro, y al responsable de los servicios de inteligencia (Sisde), Mario Mori, por la captura.

Pisanu aseguró que el operativo policial fue coronado con el éxito gracias a la intensificación de la relaciones entre los distintos cuerpos policiales y la mayor colaboración internacional en la "lucha contra el terrorismo".

Pese a que transcurrieron "20 años del inicio de su clandestinidad, el Estado entregó a la justicia a los dos terroristas que con sus acciones contribuyeron a ensangrentar Italia en los años de plomo", dijo el ministro del Interior, según el cual ello demuestra que "el Estado sigue buscando la verdad".

Los arrestos se produjeron pocos meses después de que la policía italiana hiciera lo propio con buena parte de los miembros de las nuevas Brigadas Rojas y descubriera su escondite en un sótano de una casa en la periferia de Roma.

Las nuevas Brigadas Rojas se habían atribuido los asesinatos de dos asesores del Ministerio de Trabajo, Massimo D'Antona y Marco Biagi, cometidos en 1999 y 2002.

Según el dirigente de los servicios antiterrosismo (Digos), Franco Gabrielli, no hay elemento alguno, por el momento, que pueda vincular a los dos "brigadistas" recién capturados con las últimas actividades de las nuevas BR y el hallazgo del escondite.
 

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