Caracas (ANSA, EFE, AFP, DPA) - Mientras los sindicatos y los empresarios insistían ayer en su pedido de elecciones, el presidente Hugo Chávez puso en marcha la reforma de la militar con la remoción del jefe de la fuerza aérea, vinculado en el golpe fracasado.
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El general Régulo Anselmi, quien puso su cargo a disposición del mandatario, será sustituido por el general Luis Acevedo Quintero, uno de los primeros en rebelarse contra el gobierno instaurado durante 24 horas por el empresario Pedro Carmona.
Acevedo Quintero fue uno de los líderes del alzamiento de la base militar de Maracay, que derivó en la sublevación en cadena del resto de las guarniciones militares del país contra Car-mona.
Otros generales que desconocieron el gobierno de facto también fueron designados en puestos clave de la fuerza armada nacional, como la comandancia general del ejército que estaba en manos del general Efraín Vásquez Velasco, uno de los líderes de la rebelión militar contra Chávez.
Vásquez se encuentra arrestado junto con un grupo de oficiales que desconocieron a Chávez -cinco de ellos cumplirán arresto domiciliario-, mientras otros militares retirados se encuentran a la espera de un asilo político en la Embajada de Bolivia.
Chávez también removió al presidente de la Corte Marcial, el general de brigada Juan Manuel Roa, quien acompañó a Vásquez en el pronunciamiento contra Chávez la noche del pasado jueves antes de su caída. La remoción de Roa Gómez resulta fundamental, puesto que se espera que la Corte Marcial decidirá los procesos judiciales los militares rebeldes.
En tanto, el opositor partido Acción Demócrata desconoció la legitimidad de Chávez como presidente «legítimo».
El presidente de la Asamblea Nacional, el oficialista William Lara, propuso por otra parte que se conforme una comisión de 25 parlamentarios con la participación de «todos los grupos de opinión» del cuerpo legislativo, de 165 miembros, que investiguen, de manera «exhaustiva y acelerada», los hechos violentos del fin de semana. El pasado jueves, supuestos francotiradores asesinaron a 12 personas e hirieron al menos a 110 en los alrededores de la sede del gobierno, en el marco de manifestaciones tanto a favor como en contra de Chávez. También investigará la muerte de al menos un centenar de personas durante los saqueos que entre el viernes y domingo.
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