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"No tengo ninguna razón para dudar de alguien que dijo que esta sería su política antes, durante y después de su elección", declaró Cardoso en una conferencia de prensa celebrada al término de una reunión con el presidente de Portugal, José Manuel Durao Barroso, celebrada en la localidad de Sintra, al oeste de Lisboa.
En el marco de su visita oficial a Portugal, Cardoso recordó que el rigor presupuestario y las políticas de lucha contra la inflación, constituyen valores ampliamente compartidos en Brasil y que ningún gobierno puede ignorar.
Lula da Silva designó a un equipo de más de 50 personas que trabajará junto con la administración Cardoso hasta que el próximo 1 de enero asuma sus funciones el nuevo gobierno, para seguir de cerca los preparativos de las negociaciones con el FMI y la elaboración del Presupuestos para el año próximo.
El líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) ganó el mes pasado los comicios presidenciales de Brasil frente a su rival José Serra, del centrista Partido Social Demócrata (PSDB) al que pertenece Cardoso.
El presidente electo brasileño se comprometió a continuar con el plan de disciplina presupuestaria puesto en marcha por Cardoso, siguiendo las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial.
No obstante, a Lula no le resulta sencillo convencer a los mercados de que su programa social no supondrá un incremento de la deuda exterior de Brasil, estimada en más de 200.000 millones de dólares, y la desconfianza hizo que este año la divisa brasileña, el real, se devaluara más del 40 por ciento.
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