11 de marzo 2002 - 00:00

Casa Blanca confirmó 7 países bajo mira nuclear

Washington (ANSA, Reuters, EFE) - La Casa Blanca confirmó que los nuevos objetivos de su política nuclear son Irak, Irán, Corea del Norte (el eje del mal) más Libia y Siria, y en menor medida China y Rusia, pero calificó como «altamente improbable» el uso de armas atómicas contra esos países, mientras el vicepresidente, Dick Cheney, llegó a Londres para acelerar una definición en torno de un ataque al régimen de Bagdad, que provoca disidencias dentro del gobierno de Tony Blair.

«Los Angeles Times» había informado el sábado acerca de la existencia de planes secretos del Pentágono sobre el posible uso de armas atómicas contra esos siete países. EE.UU. estaría estudiando, según esa fuente, nuevos tipos de armas nucleares que sirvan para enfrentar las nuevas «exigencias» de una guerra, como pulverizar búnkers subterráneos con depósitos de armas químicas o biológicas. El secretario de Estado, Colin Powell, señaló que «el estudio del Pentágono es pura planificación conceptual y le tocará al presidente decidir en qué dirección proceder. En este momento, ninguna nación está siendo blanco de armas nucleares». Asimismo, el secretario de Estado negó que Estados Unidos esté estudiando modelos sofisticados de bombas atómicas. «Sólo estamos tratando de tornarlas más eficaces», señaló Powell. La nueva política, que prevé la reducción considerable del arsenal nuclear estadounidense (de 6.000 cabezas a un número entre 1.700 y 2.000 en los próximos 10 años), considera a Rusia como una amenaza mucho menor que en el pasado. Una mayor atención merecen, en cambio, «naciones como Irak, Irán, Corea del Norte y Siria, que están desarrollando aquel tipo de armas de destrucción masiva que nos preocupa», admitió Powell.

Respecto de Irak, el encargado de exteriores aseguró que se evalúa «un amplio espectro de opciones disponibles, del fusil al orden nuclear, que es altamente improbable».

En Londres, Blair se entrevistará hoy con Dick Cheney para reiterarle el apoyo de su gobierno a Estados Unidos, cuando se enfrenta a las reticencias en el propio seno de su partido sobre la posibilidad de lanzar una ofensiva contra Irak.

«The Observer» afirmó que Estados Unidos había pedido a Gran Bretaña 25.000 soldados para una eventual fuerza de intervención. Cheney, que tras su etapa en Londres iniciará su primera gira por Oriente Medio desde los atentados del 11 de setiembre, aportará nuevas pruebas de que Bagdad dispone de armas de destrucción masiva, según el dominical.

El gobierno de Tony Blair desmintió inmediatamente la información del envío de miles de hombres. «No sólo no se ha tomado ninguna decisión sino que además no se hizo ninguna petición», se-ñaló un portavoz del gabinete del primer ministro.

Las otras opciones que se barajan son
un aporte de fuerzas especiales a los grupos de oposición a Saddam Hussein o la intensificación de ataques aéreos si Irak no acepta la misión de observadores de la ONU, postura que ayer reiteró Bagdad.

Más de 70 diputados laboristas firmaron una moción en contra de un ataque contra Irak e incluso podría haber dimisiones en el gabinete.


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