San Francisco (EFE) - El caso de Terri Schiavo desató en Estados Unidos una fiebre por los testamentos. Así lo aseguró Megory Anderson, directora de Sacred Dying, una fundación con sede en San Francisco que enseña a profesionales de la salud o familiares de enfermos a desenvolverse frente a la muerte y ha escrito varios volúmenes sobre el tema.
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«Hay muchas maneras de morir, y no podemos anticipar lo que va a ocurrir», señaló Anderson, «pero sí debemos estar preparados, sea cual fuese nuestra edad o estado de salud».
Un componente fundamental en esta preparación es tener listo el testamento de última voluntad, un documento legal sencillo, que se puede completar sin la ayuda de un abogado y donde se dan instrucciones específicas sobre si, llegado el caso, se desea o no continuar vivo utilizando métodos artificiales.
La ausencia de uno de estos testamentos ha sido la clave del conflicto en el caso de Schiavo, ya que un tribunal aceptó la petición de su esposo de dejarla morir, en contra de los deseos de sus padres.
Para Paul Malley, presidente de la asociación de Florida Envejecer con Dignidad, el caso es una llamada de atención para que la gente no espere hasta que esté enferma o alcance una edad muy avanzada para plantearse qué es lo que desea.
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