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Unidades de infantería israelíes apoyadas por decenas de blindados operan desde la madrugada en los campos de refugiados palestinos de Balata, en Naplusa (20.000 habitantes), y Jenín (18.000 habitantes), en el norte de Cisjordania.
El ejército israelí afirmó por la noche que había tomado el control de Balata, donde cinco palestinos y un militar israelí resultaron muertos y 135 palestinos heridos.
Seis policías palestinos y un civil de 64 años resultaron muertos en el sector de Jenín. Otro palestino fue muerto por la mañana por disparos israelíes en Naplusa.
Frente a esta nueva escalada de violencia, Estados Unidos instó a Israel a actuar con "la mayor moderación" en su intervención militar, para proteger a la población civil.
La violencia se extendió por la noche al sector de Belén, donde varias posiciones israelíes fueron blanco de disparos palestinos, mientras que el asentamiento judío de Gilo, en el sector oriental de Jerusalén anexionado, recibió un disparo de mortero y fue tiroteado con armas automáticas, causando un herido leve.
Al caer la noche, helicópteros israelíes abrieron fuego sobre el campo de refugiados de Aida, en Belén, así como sobre la localidad cercana de Beit Jala, en Cisjordania.
"La agresión israelí no logrará poner a nuestro pueblo de rodillas (...) Frente a la ocupación israelí, sus tanques y helicópteros, nuestro pueblo tiene derecho a defender sus tierras y su existencia", afirmó la dirección palestina en un comunicado en Gaza.
También anunció que había informado al gobierno norteamericano, a la Unión Europea, a Rusia, a Naciones Unidas, a la Liga Arabe, a la Organización de la Conferencia Islámica y a los países árabes de las operaciones mortíferas llevadas a cabo por el ejército israelí en Cisjordania.
El jefe del Fatah (movimiento del presidente palestino Yasser Arafat) en Cisjordania, Marwan Barguthi, había amenazado al ejército israelí con "represalias palestinas" si no ponía fin a sus incursiones en Jenín y Balata "durante las próximas horas".
Un portavoz militar israelí afirmó que los campos de refugiados se habían convertido en bases de retaguardia "para grupos terroristas que mataron a decenas de ciudadanos israelíes", añadiendo que querían asegurarse de que "esos terroristas no dispongan de santuario en los campos".
Desde el comienzo de la Intifada en septiembre de 2000 murieron 1.300 personas, entre ellas 995 palestinos y 282 israelíes.
El comisario general de la Agencia de Naciones Unidas para la ayuda a los Refugiados Palestinos, (UNWRA), protestó este jueves en un comunicado por las operaciones israelíes en Balata.
Amnistía Internacional denunció la "intensificación" de las violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados por Israel y exhortó a la comunidad internacionaL a enviar observadores imparciales a la región.
En el ámbito diplomático, la iniciativa de paz saudita que prevé una normalización de relaciones entre los países árabes e Israel a cambio de una retirada israelí de los territorios de Cisjordania y Gaza, incluida Jerusalén este, sigue desarrollándose.
Estados Unidos envió este jueves a Riad al subsecretario de Estado para Oriente Medio, William Burns, para entrevistarse con el príncipe Abdalá Abdel Aziz sobre la oferta de paz.
En Granada (sur de España), la Unión Europea y los países del Golfo instaron este jueves a Israel a responder a esa iniciativa de paz permitiendo que el presidente palestino acuda a finales de marzo a la cumbre de la Liga Arabe en Beirut.
El Alto Representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana, que se entrevistó sobre esa propuesta el miércoles en Yeddah (Arabia Saudita) con el príncipe heredero anunció este jueves en El Cairo, tras reunirse con el presidente egipcio Hosni Mubarak, que viajará el lunes a Washington para promover esa iniciativa.
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