«Tiene cara
de rey», dijo
ayer Hugo
Chávez,
irónico,
cuando
presentó a
su nieto a los
periodistas
extranjeros
presentes en
una conferencia
de
prensa. A
sus diatribas
contra
España
sumó ayer
una feroz
crítica a la
conquista de
América.
Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Hugo Chávez volvió ayer a acentuar el conflicto diplomático con España al realizar duras declaraciones sobre el pasado colonial de Hispanoamérica y, de modo más concreto, al advertir a las empresas españolas que han invertido en Venezuela que «no son imprescindibles».
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«España tiene aquí bastantes inversiones, empresas privadas. No queremos dañar eso. Ahora, si se daña, se daña», dijo el presidente venezolano en una conferencia de prensa con corresponsales extranjeros, celebrada en el palacio de Miraflores, sede del gobierno.
«No es imprescindible para nosotros la inversión española en Venezuela. Que si el BBVA, el Banco Santander, no es imprescindible, no la necesitamos», añadió el polémico gobernante.
Chávez hizo esta declaración al contestar una pregunta sobre el incidente del sábado con el rey Juan Carlos I, quien en la sesión de cierre de la Cumbre Iberoamericana de Chile le espetó un «por qué no te callas» ante su insistencia en calificar de «fascista» a José María Aznar.
Dando un paso más, Chávez advirtió que la situación podría empeorar si el Gobierno español o sectores de la colonia española residente en Venezuela generan conflictos. «Así que si el Gobierno español o los españoles que viven aquí, por ahí vi que salieron con unas banderas, comienzan a generar un conflicto, no va a andar bien esto, porque aquí hay dignidad, y Venezuela se respeta, y el jefe de Estado de Venezuela hará respetar este país», manifestó Chávez.
Esta referencia estuvo relacionada con una concentración realizada el lunes en Caracas, de varias decenas de emigrantes españoles, en apoyo al rey Juan Carlos.
Estos dichos generaron una lógica preocupación en Madrid, de la que se hicieron eco líderes empresariales y funcionarios del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Contratiempo
El presidente de la petrolera Repsol YPF, Antoni Brufau, descartó que el incidente de la Cumbre Iberoamericana de Chile vaya a tener impacto sobre las empresas españolas que operan en Venezuela, al calificar el entredicho entre Chávez y el monarca español como un «pequeño contratiempo» que se tiene que resolver a base de mucho diálogo.
«Este pequeño inconveniente hay que gestionarlo en un corto plazo», declaró Brufau. «En mi sector, el petróleo, todas las empresas norteamericanas están operando en Venezuela sin ningún problema, y está claro que las relaciones con Estados Unidos no son las óptimas», abundó.
En tanto, el ministro español de Industria, Joan Clos, salió a enfriar la polémica al afirmar que las empresas de su país que operan en Venezuela tienen «voluntad de permanencia a largo plazo».
Una alta fuente del Gobierno español que pidió mantener el anonimato señaló, en referencia al pedido opositor de un retiro del embajador en Caracas, que «no hay que retirar embajadores ni romper las relaciones con Venezuela».
«Todo se andará», tranquilizó ayer en esa línea Zapatero en sus primeras declaraciones a la prensa sobre los escandalosos sucesos del sábado.
En una comparecencia ante el Senado a petición propia, el canciller Miguel Angel Moratinos dijo ayer, por su parte, que espera «una rápida recuperación de la normalidad diplomática y el diálogo con todos los países de la región», «en un espacio de tiempo relativamente corto» y «a partir de los gestos que se están realizando por todas la partes».
Sin embargo, el nuevo embate de Chávez no se limitó a las empresas españolas, sino que apuntó a poner nuevamente el dedo en la llaga de las relaciones bilaterales. En su conferencia de prensa, aseguró que « nadie puede pretender» que los latinoamericanos «no digamos lo que queremos».
Descuartizados
Chávez señaló que «hace 500 años, desde Madrid imperial salió la orden: '¡Que se callen!'» los indígenas originarios de América latina, «y los callaron» pero «cuando les cortaron la garganta».
«Sólo así los callaron. Los descuartizaron, los picaron en pedazos y colocaron sus cabezas en estacas a la entrada de los pueblos, por los caminos. ¡Ese fue el imperio español aquí!», dijo el gobernante ante los periodistas extranjeros.
«A mí me extraña que haya gente que se molesta 500 años después», cuando se habla del «desastre de la conquista» española en América latina y la «explotación y enriquecimiento» de los países ricos a costa de los países pobres, agregó.
El presidente, impulsor del llamado «socialismo del siglo XXI», manifestó que le produce «asco oír a un latinoamericano, y sobre todo presidente», decir que en América latina no hubo un proceso de «conquista» que barrió con la cultura originaria de estas tierras. «Por eso yo salí a responder, ¿Cómo que no?», expresó, antes de repetir su condena contra el «imperialismo» que, sostuvo, ha saqueado y «aún saquea» no sólo a América latina, sino también a Africa y a los países asiáticos.
Con todo, matizó al decir: «Yo no quiero ningún conflicto con el rey. ¡Yo no le dije nada al rey!».