Caracas (AFP, ANSA, Reuters) - El presidente venezolano Hugo Chávez profundizó ayer el tono conciliador que evidenció no bien retomó el poder el domingo, y les pidió perdón a los gerentes de la petrolera estatal PDVSA y a sectores opositores con los que había confrontado duramente en los últimos meses. También convocó al consejo federal de gobierno que instrumentará el diálogo con la oposición y hasta les pidió a sus partidarios que no agredan a periodistas, y que incluso -jocosamente-les «lleven cafecito porque están trabajando».
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«Cuando la junta directiva de PDVSA decidió remover a funcionarios y yo los nombré fue un error, lo reconozco y pido perdón», expresó Chávez. Agregó que «cuando en alguna ocasión me referí a un dueño de un medio y hasta hablé de su papá, pido perdón y estoy dispuesto a rectificar», en alusión a las críticas directas contra el dueño del diario «El Nacional».
La situación en Caracas fue ayer de calma, aunque arreciaron los rumores sobre posibles ataques por parte de los miembros de los círculos bolivarianos (ultrachavistas) a los gestores del frustrado golpe de estado. «Tenemos rumores de todo tipo en medio de una altísima susceptibilidad, pero lo que pudimos ver en la calle es una situación de control», narró telefónicamente a Ambito Financiero la periodista Lucía Lacurcia del diario «El Nacional».
•Utilizado
El mandatario indicó que el empresario Pedro Carmona, el titular de Fedecámaras promovido como presidente por los golpistas, es probable que «vaya para su casa», en alusión a que no quedará detenido (de hecho, desde anoche cumple arresto domiciliario). «Pedro Carmona es un hombre, un ser humano, que lo utilizaron y a mí me da hasta lástima», confesó el mandatario. También indicó que podría indultar «si cooperan» a los otros cinco altos jefes militares detenidos en el Fuerte Tiuna, entre ellos, el ex jefe del Ejército, Efraín Vázquez, que si bien no preparó el golpe, instó a Chávez a renunciar la noche del jueves luego de que se produjeran quince muertes. «Los responsables del golpe son otros», dijo Chávez sin precisar, e indicó que se trató de una conspiración que incluso «buscó y produjo estas muertes», para poder acusarlo de una matanza y ejecutar su desalojo del poder. Los mercados financiero y petrolero reaccionaron negativamente al retorno de Chávez al poder. La Bolsa de Valores de Caracas bajó 8,14 por ciento luego de ganancias el viernes de hasta 10,41 por ciento. En tanto, el bolívar se depreció 5 por ciento, cotizando a 860 unidades por dólar. La calificadora Standard & Poor's confirmó la nota «B» de la deuda en divisas a largo y corto plazo, por «la crisis de gobernabilidad» en Venezuela (ver nota aparte sobre el petróleo).
•Petróleo a Cuba
En tanto, Chávez también dio un gesto hacia otro frente conflictivo: su presunta complicidad con las FARC colombianas. «Es absolutamente falso que apoyemos la guerrilla. Los venezolanos no tendremos injerencia», enfatizó.
Por otra parte, aseguró que seguirá enviando petróleo a Cuba, al afirmar que «le mandaremos sus barrilitos, no son tantos, al pueblo cubano». Esa medida fue una de las que derogó Carmona en su tránsito por el Palacio Miraflores.
Buscando reordenar una situación de quiebre en las fuerzas armadas, Chávez nombró nuevo comandante general del ejército a Julio García Montoya, en reemplazo del general Vázquez. Asimismo, ratificó al general en jefe de las fuerzas armadas Lucas Rincón, quien renunció la madrugada del viernes. «La situación en las fuerzas armadas no es de división ni están quebradas. Están hechas añicos», graficaron a este diario analistas venezolanos.
El llamado a la reflexión y al diálogo hecho por Chávez fue recibido con escepticismo por algunos sectores. La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la organización empresarial Fedecámaras coincidieron en señalar que Chávez no puede declarar «victoria». «Ojalá que entienda que esto fue una lección. Ese mensaje lo recibo con muchas reservas», manifestó el presidente de la CTV, Carlos Ortega. Ambas organizaciones encabezaron la huelga por 48 horas que precedió al golpe.
En tanto, el coronel Pedro Soto, el primer militar que había instado a derrocar a Chávez, sostuvo desde la clandestinidad que se produjo «el regreso del tirano» y que «pretende gobernarnos como Fidel Castro a Cuba».
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