Carabineros
realizaron
cientos de
detenciones
en el centro
de la capital
chilena. La
juventud de
izquierda
dura
recuerda
cada año en
esta fecha la
muerte de
dos militantes
a manos
de la policía
durante el
régimen de
Augusto
Pinochet (arriba).
Los medios
de transporte,
en el ojo
de la
tormenta
desde que el
gobierno
impuso una
fallida
reforma,
fueron
blanco de la
ira de los
jóvenes que
se manifestaron
ayer
en Santiago (abajo).
Santiago (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Al menos 300 personas, en su mayoría jóvenes, fueron detenidas en Santiago de Chile durante las protestas por el Día del Joven Combatiente, a las que se sumaron manifestaciones en contra del nuevo plan de transporte público,Transantiago, y a la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE).
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Las protestas se repitieron en otras ciudades del norte y sur de Chile, con picos de disturbios en Temuco, 674 kilómetros al sur de Santiago, y Valparaíso, a 140 kilómetros.
Fuentes policiales afirmaron al cierre de esta edición que el número de detenidos en Santiago «va en aumento y se teme que las manifestaciones se agudicen con el correr de las horas, principalmente en las zonas periféricas de la ciudad».
El Palacio de La Moneda, sede del gobierno chileno, fue cercado por carabineros para evitar que los manifestantes se acercaran, mientras que el subterráneo debió cerrar algunas de sus estaciones y dejar sin locomoción a miles de santiaguinos que a esa hora salían de sus trabajos. La Alameda Bernardo O'Higgins, la principal arteria de Santiago, fue cortada al tránsito, y los locales comerciales cerraron sus puertas a primera hora del día.
Los principales disturbios se concentraron a pocas cuadras del palacio presidencial de La Moneda, donde unos 300 estudiantes se reunieron para intentar marchar hasta el Ministerio de Educación.
Los agentes policiales detuvieron el paso de la columna de adolescentes, que impedidos de avanzar se dispersaron y comenzaron a lanzar piedras y palos. La policía repelió los ataques con gases lacrimógenos y carros hidrantes.
Otros enfrentamientos se desarrollaron en el frontis de la Universidad Tecnológica Metropolitana, en el sur de la capital, donde manifestantes encapuchadoslanzaron bombas caseras tipo molotov.
La policía de Santiago se acuarteló desde muy temprano y las principales universidades estatales cerraron sus puertas para evitar que sus instalaciones fueran utilizadas como campos de batalla. La fuerza dispuso ademásel despliegue especial de unos 4.000 agentes y ubicó una decena de automóviles en los puntos considerados más conflictivos.
El llamado a protesta ocurre cada año y fue instaurado en recuerdo a dos hermanos muertos por la policía en 1985 durante el gobierno de facto de Augusto Pinochet, pero esta vez la preocupación fue mayor debido a la convocatoria para que también se manifestaran los usuarios descontentos por el nuevo sistema de transporte público implementado en febrero en Santiago.
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