Los líderes de Corea del Sur, Japón y China celebrarán la próxima semana en Seúl una cumbre trilateral, según anunció este jueves el gobierno surcoreano, anfitrión del encuentro. Será la primera después de cuatro años y medio.
Los líderes de los países orientales tendrán reuniones bilaterales antes del encuentro que se llevará a cabo en la capital surcoreana. Buscan estabilidad y crecimiento en la región.
El presidente de Corea del Sur será anfitrión del encuentro.
Los líderes de Corea del Sur, Japón y China celebrarán la próxima semana en Seúl una cumbre trilateral, según anunció este jueves el gobierno surcoreano, anfitrión del encuentro. Será la primera después de cuatro años y medio.
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El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, se reunirá el próximo lunes en la capital del país con el primer ministro japonés, Fumio Kishida, y el primer ministro chino, Li Qiang, confirmó el asesor de seguridad nacional surcoreano, Kim Tae-hyo, durante una rueda de prensa.
Previo al encuentro entre los tres mandatarios orientales, se prevé que Yoon mantenga conversaciones bilaterales por separado con Kishida y Li el domingo en la oficina presidencial. El último encuentro de este tipo se llevó a cabo en diciembre de 2019, tras una pausa causada por la pandemia de covid-19 y ante la mejora de las relaciones entre Seúl y Tokio, tras el deterioro de años recientes.
Según Kim, la cumbre trilateral se centrará en seis áreas: economía y comercio, desarrollo sostenible, salud, ciencia y tecnología, gestión de desastres y seguridad, e intercambios entre naciones. También abordarán cuestiones regionales e internacionales.
Las tres naciones buscan con este acercamiento limar asperezas y renovar un diálogo que promocione estabilidad en la región y prevenga fricciones excesivas en el plano económico y de seguridad.
En este contexto, hay dos eventos previos al encuentro que no pueden ser pasados por alto: la reunión de Xi Jinping con Vladímir Putin, el presidente de Rusia, por la guerra en Ucrania, y los ejercicios militares de China en Taiwán.
En este sentido, se espera que el gigante asiático aproveche la ocasión para intentar contrarrestar el acercamiento de Tokio y Seúl con EEUU; mientras que estos últimos podrían pedir a Pekín que ayude a frenar el desarrollo armamentístico de Corea del Norte, además de relajar su postura con respecto al estrecho de Taiwán.
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