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La provincia interior de Anhui ha sido la más afectada, con al menos 66 muertos y 15 desaparecidos, así como 5,4 millones de afectados, de los que 540.000 tuvieron que ser evacuados de zonas con peligro de inundaciones o corrimientos de tierra, que sólo en esa zona han destruido 157.000 viviendas.
El tifón llegó el día 1 de septiembre a las vecinas costas de Fujian y Zhejiang, en el este del país, donde fueron evacuadas cientos de miles de personas y se tomaron medidas de emergencia, aunque los peores efectos de las tormentas se han notado en zonas más interiores del país.
El Consejo de Estado (Gobierno) calcula que las pérdidas ascienden a 1.500 millones de dólares y ha destinado 22 millones de dólares para las operaciones de rescate y atención a los afectados.
Se trata del tercer tifón de gran potencia que azota las costas orientales chinas y la vecina isla de Taiwán este verano, después de que el Haitang, en julio, y el Matsa, en agosto, causaran enormes pérdidas humanas y materiales.
El sur y este de China se ve afectado cada verano por numerosas inundaciones, tormentas y tifones.
Más de mil personas han muerto en lo que va de año en China debido a desastres naturales, principalmente inundaciones, aunque las cifras son mucho menores a las de 1998, año en el que las peores crecidas del río Yangtsé en décadas causaron más de 4.000 muertos y millones de desplazados.
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