Washington- El escándalo por el caso de filtración de la identidad de una agente de la CIA sigue afectando a la Casa Blanca, luego de que la revista «Time» informara que el fiscal federal de Estados Unidos, Patrick Fitzgerald, solicitó el testimonio de otro de sus periodistas.
La publicación afirmó el domingo que su corresponsal en Washington, Viveca Novak, testificará bajo juramento sobre sus conversaciones con Robert Luskin, abogado del principal asesor político del presidente George W. Bush, Karl Rove. Esta revelación parecería indicar que Fitzgerald continúa investigando incisivamente a Rove, un escenario que seguramente reducirá las esperanzas de la Casa Blanca de disminuir las repercusiones del caso de filtración de información.
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El ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis 'Scooter' Libby, rechazó cuatro cargos de obstrucción de la Justicia, perjurio y declaraciones falsas. Libby supuestamente fue el primer funcionario en revelar la identidad de la agente Valerie Plame, y renunció antes de que se le formularan cargos.
La investigación ayudó a que el nivel de aprobación de Bush alcanzara su nivel más bajo, enfocando la discusión local en las intenciones de la administración sobre la guerra en Irak.
El testimonio de Novak se producirá luego de que el legendario periodista de «The Washington Post» Bob Woodward, quien reveló el escándalo Watergate que costó la presidencia a Richard Nixon, también se viera implicado en el caso.
El esposo de Plame, el ex embajador Joseph Wilson, dijo que el nombre de su esposa fue deliberadamente revelado por alguien dentro de la Casa Blanca en venganzapor su crítica a las pruebas presentadas por Bush en el «discurso a la Nación», en el que acusó a Irak de tener armas de destrucción masiva. La revelación de que Woodward supo sobre el verdadero trabajo de Plame es importante porque podría alterar la cronología del caso, ya que la conversación con el periodista habría ocurrido varios días antes de que Libby sugiriera la identidad de la agente a la ex periodista de «The New York Times», Judith Miller. Esta estuvo en prisión durante 85 días hasta que accedió a revelar sus fuentes.
Quienes apoyan a Libby afirman que la revelación de Woodward, quien no publicó la información, debilita las acusaciones de Fitzgerald contra el ex jefe de gabinete de Cheney.
• Irrelevante
No obstante, esto sería irrelevante para otros especialistas en derecho, ya que Libby no fue acusado de revelar la identidad de la agente, delito para las leyes estadounidenses, sino de obstrucción a la Justicia.
La tardía revelación del periodista del «Post» fue muy criticada. «Ninguno de nosotros puede entender realmente el silencio de Bob durante dos años sobre su papel en el caso», afirmó David Broder, decano de los periodistas de Washington, a la cadena televisiva NBC.
Woodward argumentó que temía ser citado por el fiscal si revelaba su papel en el caso, y defendió el credo periodístico de no divulgar las fuentes, derecho en base al cual construyó su carrera. Durante una entrevista con la CNN la semana pasada, el periodista afirmó que su fuente no era Bush, Cheney o el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
En tanto, «The Washington Post» informó recientemente que Plame abandonará su trabajo en la CIA el 9 de diciembre.
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