3 de abril 2008 - 00:00

Clima de Guerra Fría en campaña

Washington - Un aroma de Guerra Fría se percibe en la campañapresidencial estadounidense, en la cual Rusia y su presidente, Vladimir Putin, volvieron a tener el rostro desagradable que mostró la Unión Soviética a los ojos de la política norteamericana por varias décadas.

El candidato republicano a las presidenciales de noviembre, John McCain, ha sido el más crítico, llegando a calificar de «revanchista» a Rusia en un discurso sobre política exterior la semana pasada, días antes de la reunión que mantendrán el fin de semana el presidente estadounidense, George W. Bush, y Putin.

«Los países occidentales deben indicar claramente que la solidaridad de la OTAN, del mar Báltico al mar del Norte, es indivisible, y que las puertas de la Alianza se mantienen abiertas a todas las democracias que se comprometan con la defensa y la libertad», dijo McCain.

Moscú ve con malos ojos la posibilidad de que se expanda la Alianza Atlántica.

Aunque los presidenciables terminan siendo más flexibles una vez elegidos de lo que sus campañas dejan prever, el discurso de McCain parece anunciar que si el republicano llega a la Casa Blanca, las relaciones con Moscú serán más distantes que las mantenidas por Bush con Putin.

«Rusia es un blanco muy fácil para cualquier candidato», señaló Justin Logan, investigador del centro Cato Institute.

Pero McCain no es el único que fustiga a Rusia, país en pleno renacimiento, con creciente poder militar y económico e influencia diplomática, basada en su estatuto de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

La demócrata Hillary Clinton se burla frecuentemente de Bush quien, en 2001, aseguró haber podido sondear el alma de Putin al mirarlo a los ojos. «Le diría (a Bush) que (Putin) fue un agente de la KGB. Por definición no tiene alma, es una pérdida de tiempo, es absurdo», exclamó Clinton en un discurso de campaña en enero. Durante un debate televisado en febrero, la ex primera dama mostró dudas sobre la autoridad del sucesor de Putin, Dimitri Medvedev, cuyo nombre incluso pronunció mal.

«Es alguien quien a todas luces fue instalado por Putin, a quien puede controlar, que tiene muy poca independencia», dijo Clinton, al resaltar que «son cosas que levantan graves dudas sobre la manera en que vamos a manejarnos con Rusia en el futuro».

Por su parte, su rival a la investidurademócrata, Barack Obama, evoca menos frecuentemente las relaciones ruso-estadounidenses. El año pasado indicó: ese país «no es ni nuestro enemigo ni un aliado cercano por el momento». Agregó que Washington no debería titubear en exigirle más democracia y transparencia a Moscú.

En 2007, Obama visitó Rusia con el ex presidente republicano de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense Richard Lugar, con el que trabajó en la eliminación de las reservas nucleares de la ex Unión Soviética.

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