2 de octubre 2006 - 00:00

Collor de Mello, ahora senador

San Pablo (enviado especial) - El ex presidente Fernando Collor de Mello, destituido en 1992 por el Congreso en medio de un grave escándalo de corrupción, logró anoche una sorprendente resurrección política. Obtuvo la senaduría federal de su estado Alagoas con 44% de los votos superando por 4 puntos a su principal rival, Ronaldo Lessa, del Partido Democrático Laborista (PDT).

La candidatura de Collor, que en la última semana de campaña había saltado al primer lugar en la intención de voto, fue muy comentada. La banca en disputa pertenece en el Congreso saliente a la izquierdista Heloísa Helena, quien declinó buscar su reelección para pelear por la Presidencia.

Incluso la prensa nacional, centrista o conservadora, le reprochó a Helena, muy respetada en ese pobre estado nordestino pese a su discurso radical, haber dejado la vía libre al ex mandatario. Ella aseguró que no se arrepentía de su decisión, pero que hacía fuerza por una derrota de Collor.

A 14 años del juicio político que lo sacó del poder, el polémico político votó en la mañana en Maceió, capital estadual, acompañado por su nueva mujer, la atractiva Caroline Medeiros.

Tras votar, los periodistas le preguntaron si temía algún tipo de rechazo o acoso en Brasilia, pero él respondió lacónicamente: «Soy querido, no tengo problemas con nadie».

  • Corruptelas

    Pero, por más que quiera, no logra evitar las polémicas y los escándalos. Su hijo, Fernando James, fue detenido brevemente por la policía en posesión de material electoral haciendo «boca de urna», esto es tratando de influir en los electores en las propias filas de votación.

    James es concejal en el municipio alagoano de Rio Largo.

    Más allá de la suerte del ex presidente, analistas estimaban que decenas de legisladores investigados o acusados por diferentes delitos o corruptelas podían ser reelectos. Además el controvertido ex alcalde paulistano Paulo Maluf vinculado a numerosos escándalos, era elegido anoche diputado general.

    Como se recordará, el presidente Lula dijo hace pocos días a un grupo de empresarios creer que el nuevo Congreso será todavía más corrupto que el saliente, confesando, a la vez, su fantasía de cerrarlo. La especie, que causó revuelo, fue convenientemente desmentida por la Presidencia a través de un comunicado.
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