El gobierno de Colombia salió hoy a cuestionar abiertamente el frustrado operativo de liberación de secuestrados de las FARC, al afirmar que "no tolerará más" comisiones humanitarias, y consideró que Venezuela "debería pedirle explicaciones a las FARC por su engaño".
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Para el canciller Fernando Araújo, las delegaciones internacionales llegadas a Colombia estuvieron "conformadas por personas que no conocen la situación colombiana ni a las FARC", lo que los llevó a "atacar al Gobierno y a defender a la guerrilla", según dijo al diario colombiano El Tiempo.
"El resultado de esta gestión fue malo", agregó el jefe de la diplomacia colombiana, y lamentó que muchas personas se dejaron engañar "y todavía insisten en comentarios acerca de intereses equivocados del gobierno colombiano".
Las palabras de Araújo fueron tomadas con "asombro y sorpresa" por la Cancillería Argentina, cuyo titular, Jorge Taiana, integró junto al ex presidente Néstor Kirchner, la comisión de delgados internacionales que apoyaron el Operativo Emmanuel.
"Con todo respeto, es necesario señalar que lo dicho por Araújo resulta contradictorio a lo manifestado por su presidente, Alvaro Uribe, al ex presidente Néstor Kirchner y a otros miembros de la comisión humanitaria internacional a favor de la liberación de los rehenes en manos de las FARC", sostuvieron voceros oficiales de la Cancillería Argentina.
"Fue el propio Uribe quien, al término de la visita, le manifestó a Kirchner su agradecimiento por su presencia en Colombia y por los esfuerzos humanitarios llevados a cabo por la Comisión Internacional en ese país", señalaron las fuentes del Palacio San Martín.
Por otra parte, en la Cancillería resaltaron que toda la relación de Argentina como integrante de la comisión internacional humanitaria, "se mantuvo por indicación del propio presidente Uribe con el Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo; en este sentido, el canciller Araújo no tuvo ninguna participación durante la visita de la comisión a Villavicencio".
En el mismo sentido, el delegado del gobierno de Ecuador, Gustavo Larrea, lamentó la declaración de Araújo y señaló que "respeto su declaración, pero no la comparto, porque me parece que el mundo entero pide un espacio humanitario" en este tema.
Larrea también recordó que Uribe se manifestó a favor de la continuidad de la gestión internacional, por lo que "si él mantiene su posición nuestra gestión tiene sentido", dijo.
La del canciller fue la primera voz oficialista después de que el viernes se confirmara que el pequeño Emmanuel, hijo de la ex candidata Clara Rojas y supuesto rehén a ser liberado por las FARC, estaba en realidad en un instituto de bienestar social de Bogotá.
Araújo, además, volvió a marcar distancia con Venezuela al responder el comunicado de cuatro puntos con el que el gobierno de Hugo Chávez celebró el fin de semana la noticia sobre la identificación de Emmanuel.
El mismo Chávez, durante su ciclo "Aló Presidente", remarcó ayer que "más allá de cualquier versión, enfoque, o diatriba política, lo importante es que Emmanuel esté libre".
Por esta afirmación y por los duros cuestionamientos que su par venezolano, Nicolás Maduro, le hizo en los últimos días, Araújo criticó la actitud de Venezuela, que está "mirando para el lado que no es".
"Más bien deberían pedirles explicaciones a las FARC, que los ha engañado y que han ofrecido la liberación de unos secuestrados e incumplieron su oferta", dijo Araújo.
Un rato antes, el vicepresidente Francisco Santos había acusado a la guerrilla de mentirosa y advertido que la capacidad de los rebeldes para manipular y cometer atrocidades no tiene límites.
En declaraciones formuladas a la prensa en la ciudad costera de Cartagena, publicadas por el diario El Tiempo, Santos insistió en que las FARC "se burlan y mienten, y le mienten desde al presidente (de Venezuela, Hugo) Chávez para arriba".
La operación de liberación había sido planificada por Chávez, que llamó para eso a delegados de siete países, pero las FARC abortaron la operación con el argumento de que había en la zona maniobras militares que ponían en riesgo la liberación.
Las FARC habían anunciado la puesta en libertad de los tres rehenes "como gesto de desagravio" al presidente Chávez y a la senadora colombiana Piedad Córdoba, separados de las gestiones para un canje humanitario por el mandatario Alvaro Uribe, que las había autorizado un mes antes.
El propio Uribe aseguró, el 31 de diciembre, que las FARC no liberaban a los cautivos porque no tenían a Emmanuel, que estaría bajo la protección de un organismo gubernamental desde 2005.
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