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Según la Gobernación del departamento de Cundinamarca -del que Bogotá es capital-, las tropas regulares se enfrentaron con los insurgentes en una zona rural del municipio de La Palma (unos 40 km al noreste), sin que se haya informado de inmediato si hubo bajas.
Los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) también dinamitaron un puente, por lo que varias localidades de Cundinamarca quedaron incomunicados con Bogotá, se informó.
El gobernador provincial, Alvaro Cruz, señaló que los rebeldes también derribaron con explosivos dos estratégicas torres de telecomunicaciones, dejando sin servicio telefónico a 14 municipios del oeste y el suroeste del departamento.
Asimismo la V Brigada militar reportó combates con guerrilleros del frente 53 de las FARC en un tramo de la autopista que une a Bogotá con la ciudad de Villavicencio (110 km al sureste), pero no indicaron si hubo bajas entre los bandos.
Los guerrilleros establecieron el martes temprano varios retenes en la carretera, bloqueando el tráfico de vehículos, pero las tropas de la V División militar que irrumpieron en una región campesina ubicada a unos 50 km al sureste de Bogotá lograron despejar la vía hacia la media mañana, según las autoridades.
La ola de violencia protagonizada entre el domingo y el lunes por los guerrilleros y los paramilitares de ultraderecha en diversas regiones de Colombia dejó al menos 20 muertos y grandes daños en la infraestructura energética, vial y de telecomunicaciones.
Esos actos se registraron también en dos de los cinco municipios de la antigua zona del despeje del sur del país, escenario de fuertes operaciones militares y controlada por las FARC hasta el miércoles pasado, cuando el presidente Andrés Pastrana rompió el proceso de paz que su gobierno llevaba a cabo con ese grupo desde enero de 1999.
Las FARC secuestraron el sábado a la candidata presidencial independiente Ingrid Betancourt, quien pretendía ingresar por tierra a la antigua región despejada y cuya liberación fue condicionada por los rebeldes a que el Congreso y el Gobierno aprueben una ley para canjear a políticos y militares en poder de la insurgencia por decenas de guerrilleros presos.
La escalada dinamitera de las FARC también provocó la suspensión del servicio de energía en más de 45 pueblos del sur del país y en varios del Ecuador, según fuentes oficiales.
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