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Los cinco militantes de la banda armada separatista vasca ETA comparecían junto a diez cómplices de un grupo francés llamado Ejército Revolucionario Bretón (ARB).
Nueve de éstos fueron condenados a penas de entre cuatro y once años de cárcel y uno fue absuelto.
Los cinco presuntos etarras estaban acusados de asociación para delinquir con fines terroristas, además de tenencia y transporte de explosivos, posesión ilícita de armas y falsos documentos y robo a mano armada.
Asier Oyarzábal Txapartegi, alias "Baltza", detenido en 2001 en Francia y considerado jefe del aparato logístico de ETA durante un tiempo, fue condenado a 20 años de cárcel por ser el cerebro de la operación.
Además, por el robo de Plevin, Oyarzábal ya había sido condenado en rebeldía a cinco años de prisión por el Tribunal Correccional de París en 2000.
Miren Argi Perurena, de 34 años, y Jon Bienzobas Arretxe, alias "Karaka", fueron condenados a 18 años de prisión, Benito Fermín Martínez Vergara, alias "Demonio", a 16, y Francisco Segurola a 15 años.
Por otra parte, todos ellos no podrán pisar de forma definitiva el territorio francés.
El martes, en sus conclusiones, el fiscal había solicitado penas de entre 15 y 30 años de cárcel para los cinco vascos y entre cuatro y 11 años para nueve bretones.
Según Yolanda Molina, abogada de los cinco militantes vascos, estas penas son "desproporcionadas" y una verdadera "declaración de guerra".
Los hechos juzgados se remontan a setiembre de 1999, cuando el comando de ETA, ayudado por separatistas bretones que les dieron cobijo y estructura logística, robaron 8,7 toneladas de dinamita, cerca de 6.000 detonadores y 10.500 km de cordón detonante en un depósito de la sociedad Titanite, en Plevin.
Más de la mitad de los explosivos han podido ser recuperados desde entonces por las autoridades francesas y españolas, pero según la investigacion los explosivos robados en Plevin mataron a 18 personas entre enero del 2000 y julio del 2001 en atentados con coche bomba reivindicados por ETA.
La investigación pudo también comprobar los lazos existentes entre ETA y ARB desde mediados de los años 80, que consistían principalmente en dar ayuda logística a los etarras que huían de España.
"ETA no esperó al robo de Plevin para usar (ndlr: en sus atentados) la dinamita Titadyne", argumentó Molina en su alegato final.
"Sabemos que en la casa donde fueron detenidos tres militantes vascos había una parte de los explosivos robados pero +basta para acusarles del robo?", se preguntó la letrada, estimando que los argumentos del fiscal se basaron únicamente en "deducciones".
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