A partir de hoy, la vida de Saddam Hussein ingresará en la cuenta regresiva, ya que se ratificó ayer la condena a muerte para el ex dictador que deberá hacerse efectiva en los próximos 30 días. Estados Unidos festejó y calificó de «hito» la medida, mientras que en Europa se sigue rechazando la aplicación de esa pena. La condena a la horca es por una causa en la que se lo encontró culpable del asesinato de 148 chiitas. El hecho, de gran espectacularidad sin duda, se produce en momentos en que EE.UU. busca una nueva estrategia para la guerra en Irak, producto de las fuertes críticas en su país y el elevado número de muertos.
Bagdad (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El Tribunal de Casación Penal iraquí ratificó ayer la sentencia de muerte contra el depuesto dictador de Irak, Saddam Hussein, y dos de sus antiguos colaboradores, condenados a la pena capital el pasado mes de noviembre.
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La Casa Blanca calificó la decisión como «un hito importante en los esfuerzos del pueblo iraquí por reemplazar el régimen de un tirano por un gobierno basado en la ley», según dijo el portavoz, Scott Stanzel. A diferencia de esta postura, la Unión Europea se pronunció contra la aplicación de la pena de muerte, tal como lo reiteró ayer el canciller italiano, Massimo D'Alema.
El juez Aref Abdelrazak Chahin, presidente del Tribunal de Casación, dijo que esta instancia ratificó ayer la sentencia de muerte contra Saddam, hallado culpable de crímenes contra la humanidad.
Aref Abdelrazak adelantó que la ejecución del ex presidente debe concretarse en los próximos 30 días.
El tribunal especial encargado de juzgar a Saddam dictó el pasado 5 de noviembre la condena a muerte en la horca contra el ex presidente de Irak, después de haberlo encontrado culpable del asesinato de 148 chiitas iraquíes de la aldea de Duyail.
Durante el proceso, Saddam solicitó en varias ocasiones que, de ser encontrado culpable, fuera condenado a morir ejecutado por un pelotón de fusilamiento y no en la horca «como los criminales».
Cumplimiento
El juez explicó que la sentencia empezará a ser de obligado cumplimiento a partir de hoy, y las autoridades iraquíes deberán ejecutarla en los siguientes 30 días.
Chahin aclaró que las personas que han sido condenadas a la pena de muerte verán anuladas las otras acusaciones que pesan sobre ellas.
Saddam se enfrenta a otro proceso judicial junto a seis de sus antiguos colaboradores, acusados de genocidio contra el pueblo kurdo iraquí durante la campaña militar Al Anfal, lanzada entre 1987 y 1988 contra el norte de Irak.
El tribunal de apelación también ratificó las penas de muertecontra Barzan al-Tikriti, hermanastro de Saddam, y de Awad Hamad al-Bandar, ex presidente del tribunal especial que condenó a las víctimas de Duyail. Por otra parte, aceptó la apelación contra la sentencia del tribunal que condenó al vicepresidente iraquí, Taha Yasin Ramadan, a cadena perpetua, y pidió endurecer la condena.
El tribunal ratificó también la sentencia de 15 años de cárcel contra tres miembros del partido Baaz.
Mizal al-Alusi, parlamentario sunita en la Cámara iraquí, calificó la condena a muerte de Saddam como «la gran fiesta de Irak» y felicitó al pueblo iraquí por este «gran día».
Al-Alusi pidió al primer ministro, Nuri al-Maliki, y al presidente del país, Jalal Talabani, que apliquen inmediatamente la condena.
Por su parte, el presidente del equipo de la defensa de Saddam Hussein, Jalil al-Duleimi, aseguró que desde el inicio del juicio albergaba la impresión de que el depuesto presidente iba a ser condenado a muerte, dado que el proceso respondía a criterios políticos y no legales.
El jeque Jalaf al-Alian, presidente de un partido político sunita, también se mostró crítico con esta decisión, se negó a aceptar la condena y la calificó de una ofensa al pueblo iraquí.
Al-Alian pidió a los líderes de todos los países que se opongan a la ejecución y solicitó su intervención para anularla y celebrar un juicio independiente en un tribunal internacional.
El periódico oficialista iraquí «Al-Sabah» había indicado con anterioridad que el ex dictador será ejecutado y enterrado en un lugar secreto para evitar posibles homenajes de sus seguidores.
La ONG Human Rights Watch criticó en su momento la condena y el proceso y aseguró que éste estuvo plagado de irregularidades.
Mientras tanto, la violencia continúa en Irak y ayer al menos 49 personas murieron y más de 120 resultaron heridas en diferentes ataques y atentados perpetrados con explosivos y coches bomba.
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