Imágenes del horror en el lugar en el que una niña de 13
años se inmoló ayer en la ciudad iraquí de Baquba. La
crueldad de los terroristas no tiene límites.
Bagdad (Reuters, DPA, EFE) - Dos coches bomba explotaron ayer en el centro de Bagdad y una terrorista suicida se inmoló entre policías y civiles que acudieron al lugar para asistir a los heridos, en un triple atentado que dejó 28 personas muertas y 68 con lesiones, informó la policía. Mientras, en otro ataque en Baquba, capital de la conflictiva provincia de Diyala, en el norte de Irak, una niña de 13 años se inmoló en un puesto de control de fuerzas de seguridad apoyadas por Estados Unidos y dejó 4 muertos y 18 heridos, un hecho que acusó conmoción en el país.
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El ataque de niña suicida en Baquba es parte de una tendencia que ha aumentado este año. Las fuerzas estadounidenses dicen que los terroristas sunitas de Al-Qaeda están reclutando cada vez a más mujeres -generalmente adolescentes-, a quienes se les hace más fácil burlar los controles de seguridad. Lo que llama la atención es que la tendencia implique a mujeres cada vez más jóvenes o, como en este caso, directamente a niñas.
Muchas de estas mujeres han perdido a sus parientes hombres y son consideradas psicológicamente vulnerables al reclutamiento para misiones suicidas.
Retorno
Células de Al-Qaeda y otros con ideologías similares han sido expulsados de muchas partes de Irak desde que tribus locales de árabes sunitas se volvieron en su contra, pero están recuperando posiciones en áreas norteñas como las arboledas rurales cercanas a Baquba.
Generalmente apuntan contra patrullas de seguridad sunitas apoyadas por Estados Unidos, a las que califican de colaboracionistas.
En tanto, el triple atentado, uno de los que más muertos ha dejado en Irak en los últimos meses, ocurrió en el barrio de Kasra, en la ribera este del río Tigris, en una concurrida zona con cafeterías y restoranes, y cerca de un instituto de Bellas Artes.
Entre los muertos y heridos hay estudiantes que se encontraban desayunando en el momento de la detonación, así como soldados y policías iraquíes que se dirigieron rápidamente al lugar.
Testigos describieron escenas de gran destrucción, con los restoranes llenos de escombros y los autos reducidos a chatarra.
Jassim Mohammed, un transeúnte, dijo que vio una de las explosiones con coche bomba fuera de un restorán. «Gente simple e inocente se había reunido para desayunar o hacer compras en el área. Un miniómnibus que pasaba también sufrió el atentado y cuatro o cinco de sus pasajeros murieron», relató. «¿Cómo se explica este acto? Esto no es una unidad militar, no es un cuartel del ejército. No hay nada aquí», dijo.
Estos ataques coordinados y masivos se han vuelto infrecuentes, pero ponen de manifiesto que los terroristas aún tienen la capacidad de provocar caos en Irak, a pesar de que ya no controlan grandes porciones de ciudades y pueblos y que la violencia ha decrecido abruptamente.
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