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La desaprobación, en tanto, bajó de 52% en diciembre pasado a 44% este mes para dejar la evaluación al gobierno de Lula con un saldo positivo de 5 puntos, según la consulta realizada entre 2002 personas del 12 al 16 de enero en 143 ciudades brasileñas.
Por otra parte, un 33% de los entrevistados evaluó la gestión de la administración Lula como "óptima" o "buena" (contra 29% en diciembre último), mientras que un 27% la consideró "mala" o "pésima" (frente a 32% en la encuesta anterior).
Un 39% la calificó de "regular" (contra 37% el mes pasado). La mejora de la evaluación pública de Lula, sin embargo, puede ser estacional, según el analista político Rogerio Schmidt de Tendencias Consultoría. Indicó que en las ultimas semanas, Lula multiplicó sus apariciones públicas anunciando e inaugurando obras y, simultáneamente, aumentaron las críticas a los parlamentarios por no asistir a las deliberaciones del Congreso.
La popularidad de Lula comenzó a caer en agosto en medio de denuncias, que aun se están investigando, de que su Partido de los Trabajadores (PT) dispuso de un sistema ilegal de recolección de fondos supuestamente para financiar campañas electorales y comparar apoyos en el Congreso.
Schmidt entiende que todavía es temprano para afirmar que Lula recupera la credibilidad perdida durante la crisis.
"El gobierno y el presidente estaban en un nivel muy alto de aprobación", de 58% en marzo pasado, recordó el analista.
Según Ibope, Lula, quien no ha decidido si se postulará a la reelección, derrotaría a todos los candidatos posibles en el primer turno convocado para el 1 de octubre. En una hipotésis de segundo turno, Ibope dijo que se registraría un empate técnico con el socialdemócrata José Serra, quien obtendría 45% contra 42% de Lula.
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