El triunfo del demócrata Abdul El-Sayed en las primarias de Michigan abrió un nuevo frente de tensión política en Estados Unidos. El médico de origen egipcio derrotó por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens y en noviembre enfrentará al republicano Mike Rogers por un escaño en el Senado. Si gana, podría convertirse en el primer musulmán elegido para esa Cámara.
Las críticas aparecieron apenas terminó la interna. Rogers lo calificó de “extremista” y afirmó que El-Sayed considera que Estados Unidos “merecía” los atentados del 11 de septiembre de 2001. El demócrata negó esa acusación y respondió: “No tienen nuevas ideas, así que van a hacer lo mismo que MAGA (Make America Great Again) hace siempre: tratar de dividirnos”.
El triunfo del demócrata Abdul El-Sayed en las primarias de Michigan abrió un nuevo foco de tensión política en Estados Unidos.
Gentileza: IATI Seguros
Michigan refleja el avance político de la comunidad musulmana
El resultado tuvo además un alcance más amplio. Michigan, uno de los estados con mayor población árabe y musulmana del país, fue escenario de otras victorias de candidatos de ese origen en las primarias demócratas.
Uno de ellos fue Abbas Alawieh, fundador del movimiento “Uncommitted”, que surgió como rechazo a la política de Estados Unidos frente a la guerra en Gaza. Alawieh ganó con comodidad una interna para el Senado estatal en un distrito con una importante presencia de votantes musulmanes.
El crecimiento de esta representación generó rápidamente reacciones dentro del Partido Republicano. La congresista Nancy Mace llegó a considerar una amenaza para la seguridad nacional a “todos los musulmanes que ocupan cargos públicos en Estados Unidos”. Al mismo tiempo, sectores vinculados al movimiento MAGA difundieron cuestionamientos contra candidatos musulmanes por sus posiciones sobre Israel, Gaza y la política exterior.
El fenómeno refleja también el creciente peso electoral de las comunidades árabes y musulmanas. Michigan ocupa un lugar central en ese proceso, especialmente en ciudades como Dearborn, donde la población árabe estadounidense tiene una fuerte influencia en las elecciones.
El avance de estos dirigentes también evidencia cambios dentro del Partido Demócrata. Una nueva generación cuestiona el tradicional respaldo de Washington a Israel y propone modificar la política estadounidense hacia Medio Oriente.
El-Sayed convirtió esa postura en uno de los ejes de su campaña y consiguió imponerse pese al respaldo económico de grupos proisraelíes a sus rivales. Ahora deberá ampliar la alianza de jóvenes, progresistas, árabes y musulmanes que impulsó su victoria para intentar conquistar uno de los escaños más disputados del Senado en las elecciones de noviembre.