El ataque ocurrió durante una misa en la Iglesia protestante internacional, donde «entre 60 y 70 personas», en su mayoría extranjeras (ninguna latinoamericana), asistían al oficio. Al menos 33 de los heridos son extranjeros y, probablemente, otro de los cinco muertos. Los estadounidenses fueron identificados como Impera una gran confusión acerca de las circunstancias del atentado, pero se sabe que un desconocido entró en el edificio, y lanzó siete u ocho granadas, de las cuales sólo algunas estallaron. Sin embargo, tampoco se descarta una probable inmolación.
Varias horas después del atentado, no había pistas certeras y tampoco se había recibido una reivindicación.
«Estoy escandalizado. Condeno severamente a los atentados como asesinatos que no pueden ser tolerados», expresó el presidente Bush, y resaltó la cooperación de las autoridades paquistaníes.
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