La Habana (AFP) - Los cubanos seguían su rutina en calma ayer, mientras comentaban las imágenes de un Fidel Castro de pie y con mejor semblante, justo cuando se cumplieron seis meses de su alejamiento del poder.
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Las imágenes de Castro dialogando con el presidente venezolano, Hugo Chávez, fueron retransmitidas en la emisión matinal de la televisión estatal, de manera que camino al trabajo o mientras tomaban de pie un café en la calle, algunos comentaban los detalles que alcanzaron a percibir.
«Yo lo vi mejor, buen color, movía las manos bien, pero no le entendí muchas cosas que dijo. A Chávez sí se le oía bien, pero a él no», señaló Ramón Fernández, de 51 años, custodio de una clínica psiquiátrica en el barrio 10 de octubre.
Una empleada de una panadería en el barrio El Vedado, de 36 años y quien no quiso dar su nombre, manifestó: «Salga como salga, no baila más. Se ve bien, pero de ahí no sale».
Una semana antes Chávez mencionó que Castro estaba «caminando» y «casi trotando» durante una ceremonia en Caracas -retransmitida íntegramente en Cuba-, y muchos ansiaban ver imágenes pues hacía tres meses de la difusión del último video.
«Se va levantando, se va levantando, el comandante ya va p'alante, poco a poco, pero p'alante», puntualiza Ramírez, un trabajador de mantenimiento de una escuela primaria.
En los diarios
Los diarios estatales «Juventud Rebelde» y «Granma» dedicaron sus primeras planas y páginas centrales a mostrar una serie de fotos del encuentro, acompañadas apenas por textos que reproducían literalmente cada una de las pocas palabras entregadas por Chávez.
«Chávez dice que está mejor, y se ve mejor, pero es un hombre de 80 años y no es inmortal, cualquier recaída puede ser fatal», dijo una anestesióloga jubilada, de 63 años y vecina del barrio habanero Miramar.
Tras este video, el sexto difundido desde que Castro fue sometido a una cirugía intestinal que lo obligó a ceder sus funciones el 31 de julio a su hermano Raúl, muchos cubanos no descartan ahora que Fidel pueda regresar al poder.
«Lo vimos muy recuperado, de buen color, más gordito, casi listo para volver a salir», señaló Hilda Calvo, una ama de casa de 75 años de origen español.
«Paró todo lo que decían de cómo estaba, lo vi muy bien. Con esto les dio una galleta sin mano (hizo un movimiento hábil) a los que tanto hablan», indicó Eduardo Lora, un cuidador de autos de 58 años.
Una voceadora de prensa, Adela Santana, coreaba el «Granma, con las fotos del comandante».
«Tengo 103 periódicos, creo que antes del mediodía no va a quedar nada», comentaba mientras cobraba los 20 centavos de peso -menos de un centavo de dólar- por el ejemplar a Isaac, un joven que maneja un bicitaxi, improvisados vehículos con que se hace frente a la escasez de medios de transporte.
Pero un poco más allá, Roberto, que dice ser un trabajador independiente, comenta que «salga Fidel o no salga Fidel, yo tengo que resolverme la vida», mientras intenta vender un teléfono celular que le envió desde Miami un familiar. «Es el último modelo y funciona bien, como el comandante», sonríe.
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