Cumbre en Cuba, aún sin Castro

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La Habana (AFP) - La XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (NOAL) se inició ayer en La Habana con un llamado a «cerrar filas» frente a las «amenazas» de Washington y sus aliados, y en ausencia de Fidel y Raúl Castro.

«Los países miembros estamos comprometidos con la revitalización y el fortalecimiento (del bloque). Nos parece indispensable que cerremos filas en defensa de nuestros derechos», dijo el canciller cubano Felipe Pérez Roque, al inaugurar el cónclave.

Pérez Roque instaló la cita de altos funcionarios, que afinarán los documentos que aprobarán los cancilleres el jueves y los más de 50 gobernantes de 118 países de América latina, Asia y Africa miembros del NOAL que se reunirán viernes y sábado.

«Los tiempos de amenazas y dificultades que enfrentamos tienen orígenes comunes y debemos demostrarle al mundo nuestra fortaleza, nuestra capacidad de enfrentar juntos los enormes desafíos que nos impone un mundo regido por los más poderosos», dijo el ministro.

La cumbre se inició en medio de una gran expectativa en torno a si Fidel Castro -de 80 años y convaleciente de una cirugía intestinal- participará en alguna de las actividades, o si el anfitrión será su hermano Raúl, a quien entregó temporalmente el mando el 31 de julio.

Pérez Roque había confirmado el domingo que Fidel es el jefe de la delegación cubana en la cumbre y que recibirá a « visitantes distinguidos», como el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pero aclaró que Raúl ejercerá como anfitrión de ser necesario.

A la cumbre asistirán, además, los presidentes Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Alfredo Palacio (Ecuador), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández ( República Dominicana). De Asia y Africa también estarán Bachar al-Assad (Siria) y Pervez Musharraf (Pakistán), entre otros.

Pérez Roque, sin mencionar directamente a Estados Unidos, destacó que la cumbre se reúne «cuando se amenaza a otros países no alineados con guerras preventivas y agresiones».

«Nos reunimos tras la brutal agresión perpetrada contra el hermano pueblo del Líbano y mientras asistimos indignados al cotidiano genocidio a que es sometido el pueblo palestino», dijo el canciller, que no hizo alusión en su discurso al quinto aniversario de los ataques del 11 de setiembre de 2001.

Aunque la fecha no fue conmemorada en la cita de La Habana, el proyecto de declaración subrayó que «no se puede ni se debe vincular el terrorismo con religión, nacionalidad, civilización o grupo étnico alguno».

La cumbre «coincide también con un recrudecimiento de las presiones contra Irán por ejercer su derecho soberano a desarrollar un programa para el uso pacífico de la energía nuclear», según la particular visión de Pérez Roque.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, llegará el jueves a La Habana en busca de respaldo, antes de partir a la Asamblea General de la ONU, donde Estados Unidos aboga por una resolución del Consejo de Seguridad que sancione a su país por no suspender el enriquecimiento de uranio, sospechado de fines militares.

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