Cumbre hoy de Bush con Brown por guerra en Irak
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El primer ministro británico, Gordon Brown, llegó ayer a
EE.UU. Deberá hacer equilibrio para mantener las tradicionales
buenas relaciones con ese país, pero, a la vez, demostrarle
a George W. Bush que no le asegurará un alineamiento
automático.
En declaraciones antes de partir de Londres, Brown dijo que la relación entre ambos países «se fundamenta en nuestros valores comunes de libertad, oportunidad y dignidad del individuo». «Y debido a los valores que compartimos, la relación con Estados Unidos no sólo es sólida, sino que puede fortalecerse en los años venideros», añadió.
Sin embargo, más allá de la retórica, está multiplicando las señales que indican que Gran Bretaña quiere retirarse de Irak lo antes posible, con independencia de lo que hagan los estadounidenses, que ven con preocupación que sus aliados abandonen Basora, la segunda ciudad del país, que vive una auténtica guerra civil entre diferentes milicias chiitas que cuentan con el apoyo de Irán.
Pero todo hacía pensar que Bush va a tener que trabajar muy duro para convencer a Brown de que no ordene antes de fin de año la retirada de Basora, donde todavía mantiene 500 soldados. El jefe del Estado Mayor británico, el mariscal Jock Stirrup, declaró el viernes que Londres entregará Basora a los iraquíes antes de fin de año.
Las declaraciones de Stirrup parecen mostrar que está siguiendo la estrategia de «proclamar victoria e irse», que muchos pidieron a los presidentes Johnson y Nixon en Vietnam, y que ahora también ha sido reclamada a Bush en Irak. Porque, según el militar británico, «nuestra misión no era hacer de ese sitio un lugar florido y pacífico».
Ciertamente, el Reino Unido ha logrado cualquier cosa menos pacificar Basora, una ciudad en la que en los últimos meses se ha multiplicado la violencia y los ataques contra los soldados británicos. Hasta la fecha, Londres ha perdido 163 militares en Irak, 36 de ellos en lo que va del año. El Reino Unido mantiene en la actualidad 5.500 soldados en el país.
Pero la retirada de Basora es sólo una parte de las malas noticias que Brown le transmitiríaa Bush. Según informó-el diario «The Times» de Londres, el primer ministro británico fue a transmitir al presidente de EE.UU. su intención de cambiar radicalmente la política de Londres respecto de Irak.
Según fuentes oficiales citadas por ese medio, «Gran Bretaña no puede luchar en dos guerras, y Afganistán es más importante». Se trata de una línea de pensamiento más acorde con la de la mayor parte de los países de la Unión Europea, pero profundamente irritante para Washington.




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