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18 de mayo 2007 - 00:00

Da Europa claro giro a la derecha

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Madrid - El viento sopla a favor de la derecha en Europa, coincidiendo con el 50º aniversario del Tratado de Roma. Nicolas Sarkozy asumió el miércoles la presidencia de la República tras su victoria en las elecciones del pasado día 6, en las que hizo una campaña centrada en la liberalización de la economía francesa, marcando distancias con su antecesor, Jacques Chirac, con quien colaboró en los últimos cinco años de gobierno.

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Inmediatamente después, en su primer viaje al extranjero como presidente, Sarkozy se trasladó a Berlín para reunirse con la también conservadora Angela Merkel, que ocupa la Cancillería desde 2005, tras pactar una gran coalición con su principal adversario político, el Partido Socialdemócrata (SPD).

El cambio de ciclo en las dos principales economías de la zona euro tendrá consecuencias directas en el proceso de construcción europea, con la revitalización de un minitratado constitucional -que no será sometido a referéndum- tras la crisis provocada hace dos años por el no al proyecto en Francia y Holanda. El relevo puede provocar además un cambio en la agenda política de la ampliación, ya que Sarkozy se ha opuesto reiteradamente al principal punto: la entrada de Turquía en la UE. En tercer lugar, la marea de gobiernos conservadores a este lado del Atlántico revitalizará las relaciones con Estados Unidos.

Tras las agrias divergencias provocadas por la guerra de Irak entre el gobierno de George W. Bush y las administracionesde Chirac y Gerhard Schröder, el relevo político en Europa reforzará el vínculo atlántico en cuestiones como el programa nuclear iraní, la guerra de Afganistán, el futuro de Kosovo o la crisis del Líbano y los territorios palestinos, de acuerdo con la mayor parte de los analistas.

  • Desgaste

  • En Berlín, transcurrido un año y medio del acuerdo que llevó al gobierno a Merkel, la gran coalición ha desgastado mucho más a los socialdemócratas que a la Unión Cristiano Demócrata (CDU). A pesar del castigo recibido por ambas formaciones el pasado domingo en las elecciones de Bremen, las encuestas reflejan una intención de voto de 26% para los socialdemócratas, frente a 37% de la actual canciller.

    También Austria y Holanda han optado por gobiernos de coalición. En Viena, el Parlamento ha investido un Ejecutivo liderado por el socialista Alfred Gusenbauer, cuyo número dos es Wilhelm Molterer, del Partido Popular. En los Países Bajos, por su parte, se ha pactado un gobierno presidido por el democristiano Jan Peter Balkenende, en coalición con el Partido Laborista y la Unión Cristiana.

    El cambio de ciclo en la política se verá probablemente fortalecido en los próximos comicios legislativos en Francia. François Bayrou ha anunciado la creación de un nuevo partido centrista, al calor de los buenos resultados obtenidos en las presidenciales, una iniciativa que puede ahondar la crisis del Partido Socialista, dividido aún en torno de la figura de Ségolène Royal.

    La derecha se perfila también como favorita en el Reino Unido, tras el cansancio provocado por una década del Nuevo Laborismo de Tony Blair. Según un sondeo realizado por la cadena pública «BBC», el electorado británico se inclina claramente a favor del joven candidato conservador David Cameron, al que considera «más sensible» a sus problemas que Gordon Brown, previsible sucesor de Blair al frente del gobierno y del Partido Laborista. De hecho, el cambio de ciclo podría haber comenzado ya en las recientes elecciones municipales inglesas y regionales en Gales y Escocia, la región natal de Brown, en la que la izquierda fue derrotada por los nacionalistas. En el conjunto del Reino Unido estos comicios arrojaron una proporción de votos de 41% para los tories, mientras los laboristas obtuvieron 27% de los sufragios, sólo un punto por encima de los demócrata liberales.

    Una encuesta realizada por Populus y publicada por «The Times» arrojaba una diferencia de 10 puntos entre Brown (32%) y Cameron (42%) para las próximas elecciones generales que, en principio, deben celebrarse en 2009.

  • Italia

    También son de centroderecha los gobiernos de Bélgica (Guy Verhofstadt), Irlanda (Bertie Ahern), Letonia (Aigars Kalvitis) y Grecia (Costas Karamanlis), este último sometido a una grave crisis por las irregularidades detectadas en la gestión de los fondos de pensiones.

    En otra de las grandes economías europeas, Italia, el primer ministro Romano Prodi ha comenzado a impulsar desde el poder la creación de un nuevo partido, cuya constitución se formalizará previsiblemente en 2008. La formación, con la que Prodi espera lograr una estabilidad parlamentaria, nace de la fusión de los Demócratas de Izquierda (DS, bajo cuyas siglas se agrupa buena parte de los ex comunistas) y la coalición de La Margarita, integrada por cuadros de la antigua Democracia Cristiana y liderada por Francesco Rutelli, un simpatizante del Opus Dei.

    En la actualidad, 13 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea están gobernados por la derecha. Entre ellos, algunos viejos bastiones de la socialdemocracia, como los países escandinavos. En Suecia, el liberal Fredrik Reinfeldt ganó las elecciones en 2006 tras 12 años de gobiernos de centroizquierda. En Dinamarca, el también liberal Anders Fogh Rasmussen renovó su mandato en 2005.

    En Finlandia, el Partido del Centro del primer ministro Matti Vanhanen ha desbancado al gobierno socialdemócrata tras una ajustada victoria en los comicios del pasado mes de marzo. Los socialdemócratas se hundieron en las urnas y quedaron relegados al tercer lugar por detrás de la Coalición Conservadora. Tras el vuelco electoral de los últimos años, la socialdemocracia sólo se mantiene en el poder en Noruega, que no pertenece a la UE.

  • En el Este

    Los países del Este -una región gobernada por ex comunistas reconvertidos a la socialdemocracia durante buena parte de la transición a la economía de mercadohan elegido también en los últimos años a gobiernos de derecha. Tal es el caso de la República Checa, donde el Partido Democrático Cívico se hizo con el poder en 2002. Su líder, Mirek Topolanek, renovó su mandato por un estrecho margen el año pasado. Tanto el presidente Vaclav Klaus como el primer ministro Topolanek mantienen una política abiertamente euroescéptica y rechazan la Constitucióneuropea, a la que calificande «inadmisible» en su redacción original.

    Eslovaquia es otro de los países gobernados por una gran coalición que integra grupos de izquierda y derecha. El socialdemócrata Robert Fico ganó las elecciones legislativas de 2006 con algo menos de 30% de los sufragios, lo que lo impulsó a negociar una alianza con los derechistas Partido de la Gente y Partido Nacional Eslovaco.

    Polonia, el mayor y más importante de los nuevos socios de la UE, vive una situación excepcional. Gobernado desde 2005 por los gemelos Lech (presidente) y Jaroslaw Kaczynski (primer ministro) tras una contundente victoria sobre los ex comunistas, el Ejecutivo polaco se ha deslizado hacia posiciones que, en opinión de muchos analistas, ponen en peligro la propia democracia con iniciativas como la reciente ley, rechazada en primera instancia por el Constitucional, que ordena la investigación de un conjunto de más de 700.000 ciudadanos susceptibles de haber colaborado con el régimen anterior.
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