De cara al balotaje Hollande y Sarkozy buscan seducir a la ultraderecha
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El socialista François Hollande y el presidente Nicolas Sarkozy.
Retomando los ataques de Marine Le Pen contra la globalización, Sarkozy consideró que los franceses "no quieren unas fronteras que dejan pasar todo" ni "quieren que les quiten su modo de vida". "Queremos una Europa que nos proteja, no una Europa que nos machaque", apostilló.
Hollande, favorito para la segunda vuelta según los sondeos, ya obtuvo el apoyo del candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon (11,1%) y de la ecologista Eva Joly (2,31%).
El socialista dio su mítin en Quimper (Bretaña, noroeste), donde también hizo guiños a los votantes del Frente Nacional.
"Es conveniente ir a buscar a otros electores que ya no saben muy bien dónde están", afirmó el candidato, enfrentado al desafío de recuperar a las clases populares que, decepcionadas por la izquierda en los años 80, se decidieron por la extrema derecha.
"Estoy pensando, aquí en Bretaña, en esos hombres y mujeres que ya no saben a quién mirar y se han ido con los malos vientos del voto extremo (...) Debemos escucharlos, en muchos casos son obreros que no saben cómo será el mañana, son jubilados que no pueden más, agricultores que temen por la supervivencia de su explotación, incluso jóvenes (...), yo debo hablarles a todos", dijo.
En una entrevista con la cadena pública France 2 la noche del lunes, Marine Le Pen se negó a dar una consigna de voto, afirmando que se explicará en el desfile del 1 de mayo.
Eso sí, declaró "ya no (cree) en la sinceridad de Nicolas Sarkozy" y que tanto él como Hollande "están en la misma línea", lo que hace presagiar que no llamará a votar ni por uno ni por otro.
La líder de la extrema derecha dijo que el resultado del domingo "no es más que el comienzo", y tiene sus esperanzas puestas en las elecciones legislativas de los próximos 10 y 17 de junio, con las que espera acceder a la Asamblea Nacional, la cámara baja del Parlamento.
Sondeos realizados el domingo por la noche indican que alrededor de dos tercios de los electores de Le Pen están dispuestos a votar por Sarkozy, que necesitaría una "transferencia (de votos) de un 80%", según el analista Pascal Perrineau.
Los dos finalistas deben cortejar igualmente a los electores del centrista François Bayrou (9,13%), quien en 2007, cuando había quedado tercero, se había negado a escoger entre la izquierda y la derecha.
Bayrou dijo que esta vez podría pronunciarse en función de las respuestas de Sarkozy y de Hollande a los problemas nacionales, aunque varios de sus partidarios dijeron que optarían por el socialista.
Sarkozy propuso por otro lado organizar tres debates televisivos, pero Hollande dijo que se atendría a la tradición de celebrar uno solo entre las dos vueltas, que podría tener lugar el 2 de mayo.




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