23 de diciembre 2002 - 00:00

De película: el jefe de la ETA se fugó de la cárcel

Ibon Fernández Iradi
Ibon Fernández Iradi
Bayona, Francia (ANSA, EFE, DPA) - El jefe de la organización terrorista vasca ETA, Ibon Fernández Iradi, arrestado el jueves pasado en Francia, huyó cinematográficamente en las primeras horas de ayer de una cárcel de Bayona, en la región vasca de ese país, deslizándose por un conducto de ventilación.

El escape provocó estupor en las autoridades francesas y especialmente en las españolas, y motivó que fueran suspendidos los cinco policías que estaban encargados de su custodia ante sospechas de complicidad.


Ibon Fernández Iradi
, de 30 años, alias «Susper», quien según las autoridades españolas es «el mayor responsable de los comandos logísticos» de ETA, aprovechó su delgadez para pasar por el conducto, y derivó en un pasillo interno. No se sabe cómo llegó hasta la reja perimetral, la saltó y hasta anoche la prefectura y la policía francesa intentaban rastrearlo en una operación que era seguida de cerca por el ministro francés del Interior, Nicolás Sarkozy. La pesquisa de emergencia fue denominada «Epervier» e incluye la región de los Pirineos.

Sarkozy dispuso la suspensión provisional de los guardias y envió una delegación de la Misión de Inspección General de la Policía Nacional para evaluar complicidades.

Fernández Iradi y otros ocho presuntos etarras detenidos la semana pasada iban a ser trasladados ayer mismo a París para declarar ante la Justicia por cargos de «asociación para delinquir».

•Acusaciones

El ahora prófugo etarra, miembro del Comando Buruntza, está acusado por la Justicia de una veintena de ataques terroristas, entre ellos los atentados y asesinatos cometidos contra el empresario José María Korta, el policía autónomo vasco (ertzaina) Mikel Uribe y el periodista del «Diario Vasco», Santiago Oleaga. El Buruntza fue desmantelado y Fernández Iradi era buscado por orden del juez Baltasar Garzón.

En la tarde del sábado el etarra fue interrogado por funcionarios judiciales y volvió a ser dejado en la celda. Pasaron al menos dos horas hasta que se dieron cuenta de que no estaba más allí. Dos guardiacárceles notaron su fuga, que se produjo sin violencia y en aparente sigilo ya que «nadie se dio cuenta de lo que había pasado sino hasta las dos de la madrugada».

Fernández Iradi fue detenido el jueves junto a la presunta etarra Beltzane Obanos, en el marco de una operación antiterrorista que incluyó el arresto de otros siete presuntos comandos del grupo separatista, que formarían la flamante cúpula de la banda terrorista.

La fuga de Fernández Iradi es la segunda de un etarra en lo que va del año en las cárceles francesas.

En agosto pasado, otro presunto comando de ETA,
Ismael Berasategui, consiguió escapar de la cárcel parisina de La Santé, en otro episodio de características novelescas.

Un hermano de Berasategui, que había concurrido de visita, tomó el lugar del etarra, quien se retiró caminando del penal sin que los guardias de seguridad advirtieran el ardid.

El ministro Sarkozy se comunicó con su par español,
Angel Acebes, y le transmitió su «desolación», a la vez que prometió que la policía «no regateará ningún esfuerzo».

•Nota negativa

Acebes evaluó que la fuga pone «una nota negativa en una semana en la que ha habido un golpe muy importante a la banda terrorista». En el fondo subyace una antigua sospecha en medios judiciales y policiales españoles, que perdió fuerza en los últimos años, y que apunta que las autoridades francesas no harían todo lo que pueden en contra de la banda armada, sospecha que se extiende a otras fuerzas de seguridad, como las de Portugal, en donde hay varios etarras asilados.

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