El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mahmut Bakali, parlamentario albanokosovar elegido en noviembre del 2001 y antiguo gobernador comunista de Kosovo, contó ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) detalles de la represión a la que, dijo, Milosevic tuvo sometida a la población kosovar a finales de la década de los noventa.
El testigo, que declaró durante aproximadamente hora y media, fue interrogado por uno de los abogados de la Fiscalía, Geoffrey Nice, quien le preguntó por la amenaza planteada por el régimen de Belgrado a la amplia autonomía que Kosovo tenía reconocida por la Constitución de 1974.
Bakali explicó su reacción en contra de la supresión de los derechos de los que gozaba Kosovo constitucionalmente y aseguró que, desde 1989, transmitió en varios medios de prensa internacionales su oposición a esa medida.
"Se nos impuso un plan. Era un 'apartheid' de los serbios contra la población de Kosovo", aseguró el testigo, quien comenzó su testimonio con evidentes signos de nerviosismo, mientras que Milosevic, presente en la sala, asumía una actitud de desdén.
Denunció la paralización a la que se sometió el sistema educativo kosovar y recordó que los escolares albanokosovares tenían que recibir clases "en los sótanos" de las casas para no ser descubiertos por los responsables de la Administración serbia.
También recordó que las empresas y la Administración kosovares fueron objeto de una sustitución sistemática de albanokosovares por responsables serbios, lo que condujo a la segregación de la población de origen albanés, mayoritaria.
Bakali contó posteriormente detalles de varias reuniones mantenidas tanto con Milosevic como con varios altos cargos serbios, entre ellos el jefe de la Seguridad del Estado, Jovica Stanisic.
El testigo recordó ante el tribunal que Stanisic le aseguró que había logrado parar la aplicación de un "plan", preparado por las autoridades en Belgrado, que consistía en aplicar un programa de "tierra quemada", según el cual se pretendía destruir un total de 700 aldeas habitadas por albanokosovares.
"Yo comprendí que era un plan de Serbia, un plan de Milosevic", declaró el testigo, quien contó que dijo al responsable de la Seguridad del Estado que ese plan era digno "de un loco" después de conocer que consistía tanto en la destrucción de propiedades como en ataques contra personas.
Bakali contó también que mantuvo después de aquella reunión, celebrada en la localidad de Brezovica, otra con el propio Milosevic, esta vez en Belgrado, donde pidió al máximo responsable del régimen que actuara como el "iniciador" de las negociaciones de paz para restablecer la normalidad en Kosovo.
La comparecencia de Bakali sucede a la de Milosevic, quien hasta hoy y durante tres días respondió a las alegaciones de la Fiscalía en el proceso que se sigue contra él en el TPIY.
El testimonio de Bakali corresponde a la parte del proceso que tiene relación con la acusación de Kosovo, por la que comienza la vista contra Milosevic, que está acusado de crímenes de guerra y contra la Humanidad en Kosovo y Croacia y de genocidio en Bosnia.