George Bush, junto al Dalai Lama, gesto
que irritó a China
Washington (AFP, Reuters) - El presidente estadounidense, George W. Bush, asistió ayer en el Capitolio a una ceremonia de homenaje al líder budista tibetano, el Dalai Lama, un gesto inédito que enfureció a China.
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Escoltado por Bush y Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, el Dalai Lama recibió la Medalla de Oro del Congreso, la mayor distinción civil que otorgan los legisladores estadounidenses y a la cual China opuso férreas objeciones.
Nunca un presidente de Estados Unidos en ejercicio se había mostrado junto a él en un acontecimiento público.
El régimen comunista de Pekín manifestó su indignación ante los encuentros entre ambos líderes el martes y ayer en Washington, a los que calificó de «fuerte injerencia en los asuntos internos de China».
Queja formal
«China siente un profundo resentimiento y se opone terminantemente, y ha presentado una queja formal a Estados Unidos», afirmó el portavoz de la Cancillería china, Liu Jianchao, en referencia a la reunión de Bush con una figura a la que Pekín acusa de agitador y separatista.
«Hemos exhortado seriamente a Estados Unidos a corregir esos errores y a cesar toda interferencia en los asuntos internos de China», agregó el vocero, según la agencia de noticias «China Nueva».
Pese a las advertencias de Pekín, Bush recibió el martes al líder espiritual tibetano durante 30 minutos en sus dependencias privadas de la Casa Blanca, pero no se entregaron fotos del encuentro a la prensa.
El canciller chino, Yang Jiechi, calificó esa reunión como «una grave violación de las normas de las relaciones internacionales».
Si bien esta semana las autoridades chinas están furiosas con Estados Unidos, también han criticado a Alemania, Australia y a otros países cuyos dirigentes se han entrevistado en los últimos meses con el Dalai Lama.
Acusación
Pekín acusa al Dalai Lama de pretender la independencia del Tíbet, a pesar de que el Premio Nobel de la Paz 1989 insiste en que sólo desea la autonomía del territorio bajo gobierno chino.
«Las palabras y los actos del Dalai Lama en las últimas décadasmuestran que él es un refugiado político que se dedica a actividades secesionistas bajo el disfraz de la religión», afirmó el portavoz de la Cancillería de Pekín.
China domina Tíbet desde que envió tropas en 1950 a ese territorio profundamente budista. El Dalai Lama huyó a la India después del fracaso de la sublevación de 1959 y actualmente vive en la ciudad de Dharamsala (Norte), donde también se encuentra la sede de su gobierno en el exilio.
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